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La Feria de Abril trae consigo largas jornadas de celebración, baile y brindis que, inevitablemente, pasan factura al día siguiente. La temida resaca se convierte en la protagonista indeseada para muchos feriantes, una especie de "mini gripe" que se manifiesta con dolor de cabeza, malestar general y fatiga. Para arrojar luz sobre cómo prevenirla y, en el peor de los casos, cómo mitigar sus efectos, la farmacéutica Rosario Cáceres ofrece una guía basada en la evidencia científica para sobrevivir a la semana de farolillos sin dejar de disfrutar. La principal recomendación de la experta es clara y directa: "Desde la evidencia científica, lo mejor para la resaca es prevenirla". Antes de buscar remedios para el malestar, el enfoque más efectivo es adoptar una serie de hábitos durante la celebración para evitar que el acetaldehído, la sustancia tóxica responsable de los síntomas, cause estragos en el organismo. Cáceres subraya que la anticipación es la mejor herramienta para poder volver al Real al día siguiente en plenas condiciones. Para evitar los peores efectos del alcohol, la farmacéutica propone tres estrategias fundamentales. La primera es mantenerse hidratado. Recomienda intercalar el consumo de rebujito o cerveza con agua. "Comprarnos una botellita de agua", insiste Cáceres, no solo ayuda a combatir el calor, sino que palía la deshidratación que provoca el alcohol, uno de los principales desencadenantes de la resaca. Beber agua constantemente es, según ella, el consejo más importante. El segundo pilar de la prevención es la alimentación. La experta es tajante al afirmar que durante la feria "no es momento de cuidar la línea". Si se está consumiendo alcohol, es crucial comer de forma continuada a lo largo del día. No es necesario que sean grandes cantidades, pero sí mantener el estómago ocupado para que el alcohol se absorba más lentamente. Estar bien alimentado es una defensa natural del cuerpo. Finalmente, Cáceres apela a la "responsabilidad feriante" con el tercer consejo: beber con moderación. Más allá de los efectos en la salud, recuerda con humor que el exceso de alcohol tiene consecuencias estéticas: "Llegas guapísimo y terminas al cabo de las horas con una carita de oso panda que no conviene nada". La moderación es clave para disfrutar de la fiesta de manera sostenible y no perderse ni un solo día, ya que, como bien se sabe, el día que no vas es cuando "se convoca al arte". Si la prevención ha fallado y la resaca ya es una realidad, la farmacéutica explica que el malestar se debe a la intoxicación por acetaldehído, que, entre otras cosas, provoca que durmamos mal. Por ello, el primer remedio es descansar. Además, es fundamental rehidratarse bebiendo abundante agua y optar por "comida ligera" para no sobrecargar el sistema digestivo, que ya se encuentra afectado. Para el fuerte dolor de cabeza, uno de los síntomas más comunes, se puede recurrir al ibuprofeno o al paracetamol, pero Cáceres advierte que hay que sopesar cuál es "menos malo" en cada caso. "Si hemos bebido mucho, quizá para no sobrecargar más al hígado podemos utilizar ibuprofeno", explica, aunque matiza que este puede dañar un estómago ya sensible por el alcohol. Por otro lado, "si hemos bebido poco, pues podemos tomar paracetamol, porque no hemos dado tanta caña al hígado". La farmacéutica desmonta el mito de que existen alcoholes mejores o peores para la resaca. "No hay una dosis segura de alcohol", sentencia. El alcohol es un tóxico y el factor determinante es siempre la graduación y la cantidad ingerida. El hígado tiene una capacidad limitada para metabolizarlo, y cuando se supera, comienza la intoxicación. Advierte también sobre las bebidas adulteradas con sustancias como el metanol, que son extremadamente peligrosas. La intensidad de la resaca no es universal; depende de múltiples factores personales. El peso es uno de ellos, ya que una persona de 100 kilos probablemente sufrirá menos que una de 55 con la misma ingesta. El sexo y la edad también son determinantes. Cáceres se hace eco de la conocida frase: "ya no aguantamos la resaca como cuando teníamos 20 años", una realidad que quienes se acercan a los 50 notan en sus propios cuerpos. Un factor crucial es el estado emocional. Aunque inicialmente el alcohol puede estimular y desinhibir, en realidad es un depresor del sistema nervioso central. Esto provoca que personas emocionalmente inestables o con ansiedad puedan experimentar al día siguiente un agravamiento de su estado, conocido en Andalucía como la "pena negra". Estas personas, así como quienes toman medicación, deben tener especial cuidado, ya que las interacciones pueden ser peligrosas. Cáceres es inflexible con ciertos grupos de riesgo. Para las embarazadas, la recomendación es "ni una copa", ya que no existe una cantidad segura de alcohol durante la gestación. En cambio, durante la lactancia, "te puedes tomar 2 o 3 cervezas, no hay ningún problema". Además, es imperativo consultar en la farmacia si los medicamentos que se están tomando pueden interaccionar con el alcohol. En cuanto a los refrescos o mezclas, no hay evidencia de que empeoren la resaca. De hecho, tomar una bebida con azúcar al día siguiente puede ser una "buena idea" para contrarrestar la hipoglucemia que genera el alcohol. Sin embargo, la mejor estrategia sigue siendo diluirlo. "Todo lo que diluya el alcohol es buena idea", concluye la experta, ya sea añadiendo hielo y agua a la copa o intercalando su consumo con bebidas no alcohólicas.
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