Collector
De erradicar la pobreza a comienzos del siglo XX a formar a miles de niños de Gijón: un siglo de historia y entrega reconocido con la Medalla de Oro | Collector
De erradicar la pobreza a comienzos del siglo XX a formar a miles de niños de Gijón: un siglo de historia y entrega reconocido con la Medalla de Oro
Cope Zaragoza

De erradicar la pobreza a comienzos del siglo XX a formar a miles de niños de Gijón: un siglo de historia y entrega reconocido con la Medalla de Oro

La alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, ha propuesto a los Misioneros Claretianos como merecedores de la Medalla de Oro de la Villa, la máxima distinción de la ciudad. La decisión, que será oficial el próximo 14 de mayo por la junta de portavoces, reconoce el papel fundamental de la congregación en la ciudad, su gran presencia en el día a día y la formación de miles de gijoneses durante más de un siglo de historia. El Superior de los Misioneros Claretianos de Gijón, el padre Arturo Muiño, ha recibido la noticia con sorpresa y gratitud en una entrevista en COPE Gijón. "Yo no me lo esperaba, para mí fue una sorpresa, por tanto, lo recibo con mucha humildad y con mucha gratitud", ha declarado, acordándose de todos los hermanos que trabajaron por y con Gijón a lo largo de estos 100 años. Aunque la unión entre los claretianos y el colegio Corazón de María (CODEMA) es "indisoluble" para la mayoría de los gijoneses, el padre Muiño ha querido subrayar que su labor va mucho más allá. "El CODEMA es la parte de enseñanza, la bandera con la que la gente nos conoce", ha explicado, pero la historia de la congregación en la ciudad tiene raíces más profundas. Los claretianos llegaron a Gijón en 1921 y se instalaron en el barrio de El Llano de Arriba, una zona "muy pobre, con unas condiciones de insalubridad tremendas". Y allí no solo se dedicaron a catequizar y ayudar a la gente, sino que también colaboraban con la parroquia de San Lorenzo y "misionaban por los alrededores de Gijón". El padre Muiño ha recordado que la misión principal de la congregación, según su fundador, San Antonio María Claret, siempre ha sido "evangelizar, valiéndose de todos los medios". La enseñanza se convirtió en una herramienta fundamental, pero no en la única. El lema era claro: valerse de "lo más urgente, oportuno y eficaz" para llevar el mensaje de Jesucristo. Así, el colegio fue una vía para llegar a los niños, los padres y las familias, consolidando el proyecto educativo que hoy es el CODEMA. Sin embargo, el padre Muiño insiste en no olvidar la labor parroquial que estuvo vinculada desde muy pronto al colegio, demostrando la amplitud de su compromiso con la sociedad gijonesa. Finalmente, Arturo Muiño, quien fue profesor y director del centro, ha querido hacer extensivo el reconocimiento. "Quiero solidarizarme de alguna manera con toda la enseñanza en Gijón, de una manera especial, con todos los colegios religiosos que sé que se alegran de esta concesión, y que yo quiero extender un poco con ellos, porque trabajamos en el mismo campo", ha concluido.

Go to News Site