Cope Zaragoza
La llegada del buen tiempo y la subida de las temperaturas modifican nuestros hábitos alimenticios, inclinándonos hacia comidas más frescas. Sin embargo, el calor también acelera el deterioro de los alimentos, lo que exige una mayor atención a su conservación. Para abordar este tema, la nutricionista Elisa Blázquez ha intervenido en el programa 'La Tarde' de COPE, donde ha ofrecido una serie de consejos prácticos para garantizar la seguridad alimentaria en el hogar. Según Blázquez, el calor "va a favorecer la proliferación bacteriana", por lo que es fundamental prestar más atención a cómo se guardan los productos. La experta subraya la importancia de conocer los tiempos y métodos de conservación adecuados para cada tipo de alimento, ya sea en la nevera o en el congelador, para evitar problemas y sustos innecesarios. El congelador es un gran aliado en la cocina, pero los productos no duran eternamente. Blázquez recomienda encarecidamente "poner una etiqueta con la fecha" al congelar algo para no perder la noción del tiempo. Como regla general, señala que "un pollo o una ternera, más de 9 o 12 meses no debería estar en el congelador". En el caso del pescado, el tiempo se reduce a unos 6 meses, y para pescados más grasos como el salmón, el plazo es aún menor, de 2 a 3 meses, ya que "la grasa se oxida más y aguanta menos". Uno de los errores más comunes es la descongelación. La nutricionista es tajante al respecto: "La descongelación hay que hacerla en la nevera, poquito a poco". Dejar los alimentos a temperatura ambiente los expone a la "zona de peligro" microbiológico, que se sitúa entre los 5 y 60 grados. Además, una descongelación rápida, como sumergir el producto en agua, no solo es un riesgo para la seguridad, sino que también provoca una pérdida de calidad y frescura, especialmente en el pescado. Para una correcta conservación en el frigorífico, la temperatura ideal debe ser de 4 o 5 grados. Elisa Blázquez detalla los tiempos que aguantan los alimentos crudos: el pollo, el pavo y el pescado no deberían estar más de uno o dos días. Por su parte, un guiso de ternera cocinado puede durar "3 o 4 días perfectamente", pero si el plato cocinado es de pescado, el tiempo se acorta a un máximo de dos días. Las sobras deben guardarse en recipientes herméticos, preferiblemente de cristal. No todos los alimentos requieren refrigeración. Blázquez explica que productos como los tomates enteros, las patatas, las cebollas o los ajos "van a tener mucho más sabor" si se conservan fuera de la nevera, en un frutero a temperatura ambiente para que maduren poco a poco. En cambio, las verduras de hoja verde o la fruta ya cortada o muy madura sí deben guardarse en el frigorífico. Finalmente, la experta aclara la diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente. La primera se refiere a la seguridad, y una vez pasada, existe un riesgo microbiológico. La segunda alude a la calidad del producto. Un yogur, por ejemplo, con fecha de consumo preferente vencida, "nos lo podemos tomar una o dos semanas después" si ha estado bien refrigerado y su aspecto, olor y textura son correctos.
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