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León XIV recuerda a las víctimas de Chernóbil 40 años después del accidente nuclear, y pide que el uso de la energía atómica "esté al servicio de la vida y de la paz” | Collector
León XIV recuerda a las víctimas de Chernóbil 40 años después del accidente nuclear, y pide que el uso de la energía atómica
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León XIV recuerda a las víctimas de Chernóbil 40 años después del accidente nuclear, y pide que el uso de la energía atómica "esté al servicio de la vida y de la paz”

León XIV ha recordado tras el rezo del 'Regina Coeli' de este domingo a las víctimas del accidente nuclear de Chernóbil cuando se cumplen cuarenta años de la tragedia en la ciudad ucraniana. Un acontecimiento, afirma el Papa, que “ha marcado la conciencia de la humanidad”, y a su juicio es una advertencia sobre “el uso de la tecnología”. El Pontífice ha rezado por las víctimas del accidente y para aquellos que todavía hoy, cuatro décadas después, sufren las consecuencias. En este sentido, el obispo de Roma ha deseado que “prevalezca la responsabilidad” entre los dirigentes políticos “para que el uso de la energía atómica esté al servicio de la vida y de la paz”. Cuarenta años después, la situación en Chernóbil es radicalmente distinta a la de hace una década, principalmente a causa de la guerra. Así lo ha explicado el corresponsal en Rusia y autor del documental 'Memories from Chernobyl', Ricardo Marquina, en el programa 'La Mañana de Fin de Semana' con Fernando de Haro. Si antes era un lugar visitable, en 2022 se convirtió en zona de frente, y aunque las tropas rusas fueron expulsadas, la actividad militar en la frontera entre Ucrania y Bielorrusia la convierte en un área de alto riesgo. Marquina ha recordado que, a pesar de la construcción de un nuevo sarcófago en 2016 con modernas medidas de seguridad, el peligro persiste. "Hace apenas un año cayó un dron ruso en el sarcófago que protege la central", ha señalado, lo que evidencia la vulnerabilidad del lugar. La amenaza de que "pueda caer un dron o un misil balístico en cualquier momento" sobre los restos radiactivos que todavía alberga la central supone un riesgo de contaminación de alcance impredecible. La vida en la zona de exclusión no es posible. "Sin duda, el terreno, el suelo sigue contaminado", ha afirmado Marquina. Cualquier producto procedente de la tierra, como plantas o setas, está contaminado, al igual que el agua. Aunque la radiactividad ambiental medida con un medidor geiger no sea extremadamente alta, el verdadero peligro reside en la tierra. "El problema es que la tierra está contaminada y lo está seguramente por el resto del siglo", ha sentenciado el corresponsal. Esto representa un peligro para las poblaciones cercanas, principalmente campesinos que dependen de sus huertos y animales para subsistir.

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