Cope Zaragoza
En España más de 14.000 adultos se van a bautizar a lo largo del año 2026, una cifra que está al alza. Suelen tener ente 18 y 35 años, cada uno con su propia historia. Es el caso de Andrea Payán, que se bautizó en la Vigilia Pascual del pasado 4 de abril en la diócesis de Getafe. “Noto una mayor fuerza, contundencia y una ayuda del Espíritu Santo”, afirma en 'Ecclesia, es domingo'. Andrea creció en una familia no creyente, si bien asegura que a raíz de su acercamiento a Dios, ha descubierto que algunos de sus seres queridos también creen: “Me he criado sin escuchar nada de Dios, mi madre me hubiera bautizado, pero mi padre dijo que si de mayor quería, que lo hiciera. Pero durante toda mi vida era atea, muy científica, pensaba que la fe y la razón estaban enemistadas”, argumenta. Para Andrea, el no tener fe implicaba ausencia de consuelo en momentos complicados, como le ocurrió durante su infancia y adolescencia: “Sientes que todo recae en ti y es una gran carga. Yo fui niña muy estudiosa, autoexigente y me pasaba factura a la hora de tener un sufrimiento que yo misma me generaba. Intentaba ser la mejor hija, la mejor alumna y toda esa presión fue generando en el futuro ciertas cosas que me llevaron a una oscuridad y momentos duros”, ha relatado. A los 18 años, Andrea tocó fondo pese a tenerlo todo para ser feliz. Ese sentimiento de vacío le sumió en una profunda depresión que la condujo a un trastorno de la conducta alimentaria, a lo que se unió el divorcio de sus padres. La vida carecía de sentido para la joven: “Pensaba que para sufrir, no tendría que estar viva”. Pero fue en ese momento duro cuando Andrea vislumbró un “rayo de esperanza” en la que Andrea inicia una búsqueda. “Empiezo a buscar por todas partes, porque estaba desesperada por el sufrimiento. Veo vídeos de Youtube, leo libros de autoayuda de cómo dejar de sufrir, y eso me acerca a la espiritualidad de la energía y el universo, que de primeras me ayudó en el sentido a desarrollar la creencia de que hay algo que te ayuda, y ese sufrimiento va menguando. Intento terapias y herramientas, pero no terminaba de cuajar la cosa”, ha continuado explicando la joven. Tras años en un bucle de búsqueda y no terminar de sentirse bien, aparece en su vida el concepto de Dios. “Yo estaba enfadada con Dios pese a no conocerle, porque solo tenía malas palabras obre la Iglesia, los creyentes en los entornos cercanos”, reconoce. Progresivamente, se va reconciliando con Él. “Aparecen en mi vida creadores de contenido que hablan de Dios, de Jesús, aparecen versículos de la Biblia, me voy interesando también la serie 'The Chosen'... Empieza a cuajar y a sentir una alegría y sensación de verdad, de paz y de alivio”, ha afirmado. Pero hasta llegar al bautismo, Andrea tuvo dudas sobre Dios, basada en los prejuicios: “En España hay leyendas negras en torno a diversas cosas y una de ellas es sobre Dios, la Iglesia, Jesús y cuando me empiezo a a acercar receptiva a sacerdotes digo... Esto no es como me lo han contado ni yo creía”. Fue hace dos años cuando Andrea se animó a ir a misa por primera vez con su novio, que ahora está a punto de confirmarse: “El cura que había en Leganés, escuchándole me di cuenta de lo práctico y ameno y me fue atrayendo, aquí en encuentro la alegría, la paz, la calma y empieza ese proceso de acercarme a hacer la catequesis estos dos años”, ha continuando relatando. Cuestionada por el sentimiento tras recibir el bautizo, Andrea apunta que “justo antes se me empezaron a poner los pelos de punta, sentía emoción y alegría, tenia los ojos vidriosos”, recuerda. Una vez que recibió el bautismo del obispo de Getafe, Ginés García Beltrán, la joven experimentó “una explosión de amor y alegría, me grabaron en ese momento y estoy emocionada y llorando. Me convertía en hija de Dios, moría la mujer vieja y nacía una mujer nueva, sentí mucha paz”, agrega. Desde hace años, Andrea ayuda a solteros y parejas en sus relaciones, divulgando acerca de cómo “el feminismo, la sociedad moderna y todo en lo que nos vemos inmersos está destruyendo la relación entre el hombre y la mujer”. En este sentido, la lamentado que haya personas que pretendan “acabar con la familia tradicional” bajo el pretexto de que “está obsoleta o el hombre es malo”. A juicio de la joven, la familia es el núcleo de la sociedad, de manera que intentar debilitarla “nos hace más débiles, más manipulables, hacen con nosotros lo que quieran y estamos más tristes porque las personas que van contra la familia es porque han vivido malas experiencias, entonces extrapolan a la familia en general que no funcionan. Lo que deberíamos es formar familias más sanas y solidas”, opina. También ha rechazado el discurso que concibe la maternidad, el matrimonio o a Dios como una esclavitud. Un planteamiento equivocado, sostiene Andrea, ya que acabas por ser esclavo de “una ideología, donde la libertad acaba siendo libertinaje. “Nos venden una idea que nos confunde y nos hace más infelices. En vez de decir que todos los hombres son malos, se trata de aprender a elegir bien, porque existen buenos hombres aunque haya mujeres que hayan sufrido ciertas cosas, pero no podemos extrapolar a todos, porque esto nos hace que estemos resentidas, infelices, con rabia y así no se puede ser feliz”, argumenta.
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