EL DEBER
Cuando el reactor número 4 explotó el 26 de abril de 1986, esparciendo nubes radioactivas por todo el hemisferio norte de la Tierra —desde Checoslovaquia hasta Japón— y lanzando a la atmósfera el equivalente a 500 bombas de Hiroshima, el Partido Comunista de la URSS trató de controlar la información y dar su propia versión sobre los hechos.
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