Diario de Noticias
Parecía que no iba a llegar nunca, pero el naufragio de la homeopatía es ya un hecho. Durante décadas ocupó anaqueles privilegiados, envuelta en ese aura de medicina natural sin efectos secundarios (ni secundarios ni primarios, dictamina la ciencia) y aún hoy sobrevive porque sorprendentemente sigue de venta en farmacias. La idea venía de Samuel Hahnemann, a finales del siglo XVIII, cuando mucha medicina era casi peor que la enfermedad: se inventó algo que luego la química y la propia biología demostraron falso, pero quiá: como tampoco se conocía el poder del placebo, todo seguía vendiéndose. Lo que se llama timo en mi casa, pero con marchamo de materia médica.
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