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Jódar se agiganta ante Fonseca en un duelo eléctrico
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Jódar se agiganta ante Fonseca en un duelo eléctrico

Hay empate técnico en la grada porque a la mayoría de espectadores a favor de Rafa Jódar , se enfrentan un buen grupo de brasileños con las gargantas calientes apoyando a Joao Fonseca. Y es una Davis entre dos chavales, ambos de 2006, que se van a disputar el futuro del tenis en los próximos años. En su primer duelo, es el español el que se agiganta y pone un pie por delante de esta rivalidad con un partido soberbio en el que sobresale la derecha y, sobre todo, la convicción. Porque en la batalla del tenis las fuerzas van igualadas, pero fue Jódar quien quiso ganar con más ganas. Tantas como para atropellar al final a su rival, a quien bate por 7-6 (4), 4-6 y 6-1 en dos horas y 8 minutos. Es hoy su primer enfrentamiento y tiene toda la potencia de la juventud, las derechas de quien solo tiene músculo y ninguna cicatriz y la adrenalina de una afición metidísima y una pista eléctrica de noche. A Jódar le puede por momentos la tensión, contagiado como está de la euforia de unos y otros. Hay templanza no obstante para levantar tres bolas de rotura en el segundo juego. Que lo normal es que el brasileño aguante mejor todo, que lleva algo más de recorrido, pero marca territorio y carácter el madrileño con un remate con el que rompe la pelota y una subida a la red para desafiarlo todo. Y es un 1-1. Fonseca sacude esa derecha prodigiosa, pero no se queda atrás la de Jódar, con la que arremete en el quinto juego es el que sorprende al brasileño. El revés paralelo del español se clava como un cuchillo para conseguir el 'break' que desata la locura. También desata a Fonseca, que se impulsa en los suyos para sacar una derecha aún más mortífera para atrapar en un renuncio a Jódar, y encadenar dos juegos para que todo sea lo que la grada espera: una batalla en cada punto, un duelo para recordar. Para el 'tie break', la locura, con un Jódar crecido que se fue hasta el 5-1 y un brasileño que peleó hasta el 5-4. Pero el saque del español lleva el aliento de la Manolo Santana y es un primer set a favor que recupera el espíritu de otro Rafa. La pelea de latigazos baja de intensidad en el segundo capítulo. Sobre todo en el lado del madrileño, que no hay que olvidar que lleva un buen puñado de partidos seguidos y apenas cuatro meses en la liga de los mayores. Aprovecha Fonseca las todavía debilidades del español, que pronto ya no serán, como ese segundo saque en el que se vuelca para arrebatarle el servicio en el primer juego. Después, a contracorriente, le cuesta desequilibrar el servicio del brasileño, que muestra esa diferencia de madurez que le otorga un tiempito más en la élite. Para la hora y 40 minutos, está todo sin decidir en la Caja Mágica, para alegría del personal que podría estar mucho más tiempo de fiesta del tenis actual, golpe tras golpe, a ver quién puede más. Y es Jódar quien atiza con más tiento y a las líneas en la batalla desaforada de velocidad y potencia. De nuevo un revés afilado y paralelo desequilibra el segundo juego a su favor. Y también a Fonseca, que destroza la raqueta en cuatro partes por la frustración. Hay nervios en uno, pero también en el otro, en este Jódar de palabra tranquila, pero de caminar alterado cuando logra el 3-0. Hay gestos a la grada, al doctor Cotorro presente en la grada con David Ferrer, y a su padre, que no altera un ápice el rictus. Es el chaval el que tiene que solucionar y mantener la cabeza fría en estos momentos, con todo a favor, tanto de marcador como de confianza como de apoyo. Se anima y se anima, que Fonseca parece acorralado. Y Jódar está desatado. Con prisas, con la adrenalina corriéndole por los poros y con las ganas de ganar en plena ebullición: corre más, se desliza más, saca más, nueve ganadores por solo uno de su rival, que se va empequeñeciendo al otro lado. Es un 'break' y otro más y un 5-0 como puño encima de la mesa en esta rivalidad del 2006 que hoy solo ha escrito su primer capítulo. El punto final es con una derecha a la esquina que enloquece a la Manolo Santana. Y el grito de Jódar retumba en esta grada metálica que se ha electrificado con su tenis. Es la nueva estrella, y acoge la etiqueta con firmeza y una madurez que invita a soñar, y mucho.

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