Ultima Hora Mallorca
Los Premis Illa de Menorca de narración corta y poesía, que hace 33 años organizan el diario Menorca y el Consell insular, son una invitación a la creatividad.Menorca no es sólo tierra, sino una nave que navega en el azul del mar que la circunda; un barco de palabras en un mar de sentimientos. Esta condición aviva la inspiración de los escritores y poetas menorquines, que crean desde un movimiento constante, el de las olas de la memoria. La ideas llegan al autor como las mareas, una veces suaves y reflexivas; y en otras ocasiones, impetuosas y salvajes.A quienes piensan que la inspiración es como el rayo que no cesa que cae del cielo, les digo que es una imagen, una frase captada al vuelo en la calle o aquel recuerdo que, de repente, reverbera y nos llama la atención. No es el libro terminado, sino el camino que emprendemos, confiados, en nuestro viaje hacia Itaca. Aprendemos en espejos como la narrativa de Pau Faner, que convierte nuestra realidad insular en un universo de fantasía y mágico realismo con 46 novelas publicadas, evidenciando que desde una isla se puede escribir a todo el mundo.Y la voz de Ponç Pons, donde la poesía late como una resistencia ética y estética, y donde el paisaje más íntimo porque –desde sa Figuerassa de Alaior al claustro del Carme de Maó y el patio del Seminario de Ciutadella– es una geografía sagrada y mítica que se transforma en versos. «Escribo para no olvidar que la belleza nos salva», proclama el poeta filósofo.La narración corta exige la precisión del relojero, mientras que la poesía reclama la desnudez del alma. Ambas nacen de la necesidad de ordenar el caos de las emociones. Escribir es la metamorfosis de nuestra vida en una experiencia compartida, de manera que las vivencias del autor pasan a ser las historias del lector.
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