Diario CÓRDOBA
En el binomio mayores-vivienda es la falta de accesibilidad de los inmuebles el principal problema. Mientras en el colectivo de los menores de 35 años es el propio acceso a una vivienda el que marca la realidad habitacional, en los mayores de 70 años el déficit viene marcado por unos inmuebles no preparados para la realidad física que acompaña al envejecimiento. «Las personas mayores cuentan con más pisos en propiedad que otros grupos de edad, por eso el acceso a la vivienda no parece ser el problema», señala Emma Lancha, investigadora en el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC), centrada en participación ciudadana. Aun así, Lancha apostilla que «hay que tener en cuenta que no todas las personas mayores son propietarias» y que, en cualquier caso, «el hecho de que seas propietario de una vivienda no es garantía de nada. Te puedes encontrar en una situación de vulnerabilidad igualmente». Sobre esto último, la investigadora añade que las personas mayores «suelen tener pisos en barrios más céntricos, como el casco histórico, y son casas antiguas que son muy atractivas para los fondos de inversión», lo que puede derivar en esa situación de vulnerabilidad si se quiere especular.
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