Diario CÓRDOBA
Los himnos populares son peligrosos. Si uno no tiene cuidado, y se deja llevar por la emoción, puede terminar pensando que se entrega al vino porque el mundo lo ha hecho así y que no puede cambiar. De esta manera, se corre el riesgo de ir a la Cata y acabar abatido por siete balazos de Montilla-Moriles con todo mayo todavía por delante. Por eso conviene, ante un mes tan apabullante, trazar un plan y mantener la calma, que tampoco es cuestión de tropezarse quinientas veces con la misma piedra. Además, la Cata y las Cruces son lo que son desde hace años, así que lo primero que cabe preguntarse es si a uno le apetece empezar la primavera haciendo botellón. A mí, por ejemplo, me gusta más el fino en una taberna, y las Cruces se me antojan un campo de batalla, una oda a la meada entre contenedores y al vaso de cartón. ¿Significa esto que permaneceré alejado de las fiestas? Por supuesto que no. Hace años aprendí que manifestar algo con rotundidad es lo mismo que escupir al cielo, una estupidez.
Go to News Site