El Periódico Extremadura
Berlín siempre fue una ciudad donde se podían romper las reglas, el lugar donde Billy Wilder quiso ser bailarín antes de consagrarse como escritor o el epicentro de los Dorados años 20 [Goldene Zwazziger]... Berlín se acostumbró a ofrecer un poco más que el resto. Espías como la deslumbrante Joséphine Baker (la primera vedette y activista que luchó por los derechos de las personas negras) deambularon por unas calles infestadas de cicatrices de guerra. No era el Berlín que ahora pisa Marie-Louise Eta (Dresde, 1991), pero sí el mismo Berlín donde las manecillas del reloj avanzaban en sentido contrario a lo habitual. El Berlín que ha hecho realidad que una mujer se convierta en la primera entrenadora de un equipo de la Bundesliga.
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