Diario de Noticias
El pasado 14 de abril, el Ministerio de Cultura celebró el 95 aniversario de la proclamación de la Segunda República con un gesto simbólico: la firma de la resolución que pone fin al procedimiento administrativo y que permite solicitar formalmente ante la Justicia la extinción definitiva de la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF). Tras ello, a falta de lo que dictamine un juez, esta organización podría estar dando sus últimas bocanadas. Sería para ella el final de un proceso iniciado en 2022, con la aprobación de la Ley de Memoria Democrática, que en su disposición adicional quinta establecía como causa para la extinción de fundaciones “la apología del franquismo que ensalce el golpe de Estado y la dictadura”. Pero la FNFF no es más que la punta de un iceberg que conforman otros colectivos menos mediáticos, pero igualmente enaltecedores de aquella tiranía. Hay al menos otra media docena de fundaciones que, en virtud de la ley, deberían seguir el mismo camino que la que lleva el nombre de Franco. Algunas de ellas están ya en el punto de mira en el Ejecutivo. La cuestión es ver si actuará a tiempo de rematar la faena antes del final de la legislatura, lo que parece poco probable, por lo que un giro a la derecha con un hipotético Gobierno de coalición de PP y Vox podría revertir este proceso que tanto tiempo ha costado poner en marcha.
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