Diario CÓRDOBA
Los movimientos del pasado mercado invernal encendieron la primera señal de alarma, la posterior crisis de resultados actuó como detonante y el creciente malestar, alimentado por el bajo rendimiento colectivo -y también individual- durante dos meses sin respuestas, terminó de completar el escenario. Así se ha ido gestando la fractura emocional entre Jacobo González y una parte del entorno del Córdoba CF, que vivió ante el Sporting de Gijón en El Arcángel (3-2) su capítulo más visible: una escena cargada de matices, más por el contexto que por el desenlace, que bien pudo marcar un punto de no retorno en la relación entre el atacante y la grada.
Go to News Site