Diario de Noticias
Todo era ideal después de la sprint del sábado. Tras el doblete del equipo oficial Ducati Lenovo, parecía que se cumplía ese mantra de que el Mundial empieza realmente en Jerez, de que todo volvía a la normalidad, con las dos ducatis oficiales en lo más alto. Pero no nos engañemos, todo era un espejismo. Un espejismo sobre todo con Pecco, y una fragante tergiversación de las normas con la entrada de Marc al pit-lane cruzando toda la pista como si estuviera por su circuito particular de Cervera. Pero el Domingo, el día de la verdad, todo volvió a la normalidad. A esa normalidad de verdad y no la imaginaria. Porque la enésima caída de Marc no es ni medio normal.
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