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Soldados de Demichelis: esperanza o descenso, VIII | Collector
Soldados de Demichelis: esperanza o descenso, VIII
Cope Zaragoza

Soldados de Demichelis: esperanza o descenso, VIII

Esta serie de artículos nació con el propósito de acompañar un proceso de rehabilitación del RCD Mallorca y que modestamente ponía de manifiesto que la esperanza del Mallorca pasaba y pasa por el impacto de su nuevo entrenador, el grado de implicación y unión que hubiera dentro y alrededor del equipo. Pero todo proceso de rehabilitación tiene pasos adelante y pasos atrás, no hay transformación sin dudas. No se trata de ser fieles seguidores acríticos sino de reflejar que ser soldados de una causa, creer en ello, es el único camino hacia la permanencia, el camino de la esperanza, una esperanza basada en hechos no en fantasías. Nadie dijo que sería fácil ni que la fe no se vaya a poner a prueba pero la alternativa era irse al abismo, algo que no se contempla. En la medida en la que vestuario y afición creyeran en el camino de mejora que proponía el técnico Martín Gastón Demichelis y su cuerpo técnico, se podrían comprar boletos para que el Mallorca continúe en Primera División. Sólo desde la convicción se pueden cambiar las cosas, un equipo que ha sido un desastre toda la temporada, que ha sido un alma en pena en el campo la mayoría de las veces en especial fuera de casa, no se transforma en un día. Tras pasos adelante raro es no dar pasos hacia atrás. El éxito fue inmediato con la llegada de Martín Demichelis, porque produjo un impacto en el equipo, que mejoró exponencialmente tanto en resultados como en comportamiento. De hecho, tuvo menos puntos de los que merecía en alguno de esos partidos, como Pamplona y Elche. También tuvo algo de fortuna ante el Espanyol. Todo proceso de rehabilitación tiene lagunas, tiempos de desconexión y pasos atrás. Cuanto menos duren esos tiempos de desconexión más posibilidades de salir airoso. El último encuentro ante el Alavés no fue exactamente eso, tiempo de desconexión, sino otra cosa, un paso atrás grave. Un paso atrás porque el Mallorca fue irreconocible en esta nueva etapa, en el segundo tiempo fue el de toda la temporada fuera de casa, un equipo no competitivo en Primera División. Las sensaciones fueron malas desde el principio, porque el Mallorca no se encontraba en Mendizorroza, pese a ponerse por delante en el marcador, no funcionaba su juego de asociación, no se encontraban en el campo, por momentos lo parecía, pero no conseguían que esa secuencia de pases fuera exitosa y no eran ese equipo valiente, tampoco sin balón. Volvimos a ver un Darder taciturno, un Torre intermitente, Samu diluido. El rombo no era exitoso esta vez,  era una máquina de perder balones. Volvieron los pases hacia atrás con frecuencia. Tampoco era para que cambiara tanto. Se había protegido sin balón Demichelis situando a Mascarell como tercer central por el juego directo del Alavés, para incorporarse como pivote cuando tenían el balón. David y Valjent eran los centrales, arriba Virgili era el compañero de Muriqi tras la prueba con Asano. El técnico había modificado cosas, pocas, pero alguna, ante este partido. Sin embargo, lo que más cambió no fue ni la alineación ni el planteamiento, sino el comportamiento del equipo. Por esas cosas que hacen del fútbol algo tan vivo, imprevisible y sorprendente, el Mallorca no fue el de Demichelis, nada que ver con el equipo de los seis encuentros anteriores. Ya en el primer tiempo, pese a encontrar el premio de un gran gol de Jan Virgili, en una de las pocas acciones ofensivas meritorias, pase interior de Pablo Torre que encuentra bien a Costa que sigue metiéndose entre líneas, habilita a Jan y éste pone un balón como hiciera con la Sub 21. No entraban los goles y ya lleva dos en poco tiempo el joven extremo, que en esta ocasión jugaba por dentro. Parecía una historia de éxito el encuentro en Mendizorroza por lo que decía el marcador, pero las sensaciones invitaban a pensar lo contrario, sobre todo porque el equipo no se encontraba y no era agresivo sin balón, nada que ver con el partido ante el Valencia, cuando había esfuerzos intensos por recuperar la pelota, cuando se apretaba el balón tras pérdida. El segundo tiempo lo confirmaba. El Mallorca se iba diluyendo en el partido a media que crecía el Alavés con el entusiasmo de los suyos. Había vuelto el miedo atenazando. El Mallorca pareció pensar más que jugar. Si algo ha conseguido Demichelis es darle la vuelta a la cabeza de los jugadores, limpiarles la cabeza, recuperar la pasión por jugar. Esto desapareció el sábado. Una recaída podría decirse. No se cura una depresión de un día para otro, habrá días mejores, habrá días peores, hay momentos en los que el futbolista se encuentra, hace lo que le piden y al mismo tiempo conecta con el compañero, hay días que no. Hay días en los que al futbolista no le cuesta creer, hay otros que si. ¿Por qué? quién lo sabe, hablamos de algo vivo, algo cambiante y hablamos de personas que se han acostumbrado a perder durante toda la temporada. Hasta ahora desde la llegada del técnico argentino han demostrado creer en lo que hacen, el sábado sin embargo no eran ese equipo que cree, sino que parecía de nuevo el equipo de toda la temporada lejos de Son Moix. Un equipo al que le faltan piezas importantes, no hay que olvidarlo, Raíllo, Mateo Joseph, Luvumbo, jugadores además con ascendencia, cada uno a su manera, uno en la veteranía, otro en la lucha, otro en el entusiasmo, sin olvidar que alguien llamado por su experiencia para ser importante, Kumbulla, no ha estado nunca. Demichelis habrá extraído conclusiones más que valiosas, tanto para el once inicial como para las rectificaciones desde el banquillo. En Vitoria por ejemplo quizá el partido pedía otra cosa, tirar de algún agitador como Kalumba o Asano por los costados, porque el equipo no llegaba, pero Demichelis insistió en lo que le había funcionado y no tiró de extremos. Los cambios no tuvieron ningún impacto, por enésima vez esta temporada. La sensación de que tiene una plantilla real muy corta, volvía a quedar de manifiesto. Eso a pesar del esfuerzo del técnico por enchufar a todos y tener a todos dispuestos. Sin embargo, a los jugadores hay que pedirles que demuestren por qué forman parte de la plantilla del Mallorca, y algunos lamentablemente no lo demuestran. Ante el Girona les espera un partido distinto, será un duelo por la posesión, pero el Girona con la pelota en los pies tiene más calidad que el Mallorca, así que habrá que ver qué partido plantea el técnico. Si la tiene el Girona peor, porque tiene para generar más, por eso es mejor que no la tenga. Será otro duelo directo, por ahora en Elche perdieron, ante el Valencia empataban, ganaban al Rayo Vallecano y al Espanyol.

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