Cope Zaragoza
Un estudio pionero impulsado por el IESO Vía de Almacia de Torrejoncillo (Cáceres) ha analizado qué ocurre cuando los adolescentes pasan 24 horas sin teléfono móvil. El proyecto, que comenzó como una pequeña muestra en 2024, se ha ampliado a ocho centros educativos de las comarcas del Valle del Alagón y la Sierra de Gata, logrando una muestra representativa de 125 alumnos de entre 14 y 15 años. El objetivo, según su director, José Pedro Martín Lorenzo, era desprender a los jóvenes del dispositivo para preguntarles después por las sensaciones experimentadas. El primer dato revelador del estudio es la baja participación. De los 328 alumnos a los que se les ofreció participar, solo un 38% (125 alumnos) aceptó desprenderse de su móvil durante un día, a pesar de recibir una compensación de 25 euros en material deportivo. Para los investigadores, este dato confirma que existe una "dependencia brutal del móvil" y que los adolescentes prefieren no prescindir de él al considerarlo una "extensión de su personalidad", según explica Martín Lorenzo. Durante el experimento, los participantes han reportado sensaciones de ansiedad y aburrimiento. Sin embargo, también han reconocido efectos positivos, como una mayor concentración en las tareas escolares, más tiempo dedicado a actividades deportivas y a estar con la familia. A pesar de ello, un porcentaje significativo ha suplido la ausencia del móvil con otras pantallas como la televisión o el ordenador. Uno de los datos más preocupantes del estudio está relacionado con los hábitos de uso nocturno. Un rotundo 80% de los alumnos reconoce que duerme con el móvil en la habitación, y hasta un 65% admite que se conecta después de medianoche. Esta hiperconexión nocturna, advierten los responsables del estudio, provoca falta de descanso, cansancio, fatiga visual e intelectual al día siguiente. Los resultados han llevado a los investigadores a calificar esta adicción como un futuro "problema de salud pública", como señala Martín Lorenzo. De hecho, el estudio revela que un 8% de los alumnos pasa más de 10 horas diarias conectado al móvil. Los pediatras ya están alertando de un aumento de problemas visuales y posturales, como los de cervicales, derivados de la exposición a las pantallas desde edades tempranas. El estudio no busca la prohibición, sino "educar para un uso responsable", y propone acciones en cuatro áreas: familiar, educativa, institucional y sanitaria. En el ámbito familiar, se recomienda a los padres "predicar con el ejemplo" y crear "espacios libres de tecnología" en casa. Como dato esperanzador, un 75% de las familias ya retira los móviles durante las comidas. Desde el punto de vista institucional y sanitario, se pide la creación de campañas de alfabetización mediática y protocolos de detección para identificar casos problemáticos. También se subraya la necesidad de abordar problemas como el ciberacoso, que ahora se extiende las 24 horas del día, y de ofrecer formación continua a los docentes para gestionar esta realidad en las aulas.
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