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La reunión mantenida el pasado jueves entre el sector pesquero andaluz y el secretario de Estado no ha servido para calmar los ánimos. Las ayudas propuestas por el Gobierno se consideran insuficientes para paliar la crisis por el precio del combustible, que mantiene a la flota en una situación límite. Así lo ha manifestado Manuel Fernández, presidente de la Federación Andaluza de Cofradías de Pescadores (FACOPE), quien advierte de que el sector se enfrenta a una "caída libre" con consecuencias directas en los mercados. La propuesta del Ejecutivo consiste en un pago de 20 céntimos durante los tres primeros meses sobre el consumo estimado de cada embarcación y el acceso a préstamos de hasta 100.000 euros a tipo de interés cero. Sin embargo, el sector ve la medida como un parche temporal, dependiente además de unos fondos europeos cuyo ciclo actual finaliza en 2026. "Ni siquiera todavía está definitivamente asignada la cantidad", lamenta Fernández, lo que añade incertidumbre a un panorama ya complicado. La ayuda, además, está condicionada a que el precio del combustible no baje de los 89 céntimos. Desde el sector se sienten impotentes ante la falta de soluciones estructurales. "Vemos que hay pocas herramientas legales para poder sacar a flote a los pescadores", afirma el presidente de FACOPE. La única solución contundente, según él, sería "poner un límite" al precio del combustible profesional para garantizar el suministro alimentario nacional. La crisis ya tiene efectos tangibles en los puertos. En el Golfo de Cádiz, se estima que "un 20% o un 30% de barcos de arrastre" ya están amarrados porque la actividad ha dejado de ser rentable. La situación es tan crítica que los armadores se ven obligados a sacar dinero de su bolsillo para pagar a las tripulaciones, que están "totalmente desmoralizadas" por los bajos ingresos. Una leve bajada del precio del gasoil en los últimos días, que pasó de 1,30 a 1,05 euros, ha frenado temporalmente la sangría de amarres, pero la estabilidad es precaria. Fernández lanza una advertencia clara sobre el futuro inmediato: "Si vuelve a subir, el amarre va a ser contundente". El impacto de esta parálisis llegaría de forma casi instantánea a los consumidores. Al tratarse de una flota de bajura que suministra producto fresco, el desabastecimiento se notaría en apenas 48 horas. "Si los barcos amarran hoy, la falta de producto sería a los dos días", explica Fernández, dibujando un escenario de caos económico y social. El presidente de FACOPE insiste en que "lo malo está por venir", ya que una crisis de este calibre agota todos los recursos de las empresas y provoca una cadena de impagos a la Seguridad Social y otros proveedores. La solución, para Fernández, debe ser política y venir "desde el Gobierno de España", incluso si eso implica "saltarse un poco la norma europea" para ayudar no solo a la pesca, sino a todo el sector primario.
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