Cope Zaragoza
La profesión de actor es a menudo idealizada, pero la realidad esconde una cara B de precariedad e incertidumbre. Según datos del sector, solo un 8% de los actores puede vivir de su profesión, mientras que un sobrecogedor 77% ingresa menos de 12.000 euros anuales. Este es el contexto que ha llevado a la actriz Sherezade Atiénzar a anunciar un parón en su carrera tras 12 años, una decisión que describe no como una rendición, sino como la necesidad de 'tomar aire'. Atiénzar describe su relación con la interpretación como 'una relación tóxica' en la que se entrega por completo para recibir solo 'migajas'. La actriz ha dado voz a una realidad compartida por muchos artistas: largos meses esperando una llamada, proyectos sin alta en la Seguridad Social, pagos que se demoran 90 días y castings que no llevan a ninguna parte. La carga mental acumulada durante años de 'partirte en dos laboralmente' llega a un punto de desgaste insostenible. 'Llega a un punto en el que no sabes muy bien si esto lo puedes considerar como tu trabajo, sabes que es tu vocación, pero no puedes pagar tus facturas con ello', explica Atiénzar, resumiendo la disyuntiva que enfrentan miles de profesionales. A pesar de haber participado en proyectos como la serie Machos Alfa o la película Lo que nos faltaba, la sensación de Sherezade Atiénzar tras más de una década es de estancamiento. 'Lo que yo siento con respecto a este trabajo es que no es progresivo', lamenta. La actriz señala que, diez años después de sus primeros papeles, sigue obteniendo el mismo tipo de trabajos esporádicos, como 'una escena en una serie' o 'decir cuatro frases'. Esta falta de avance choca con su sentimiento de estar preparada para roles de mayor peso. 'Yo siento, por ejemplo, que ya estoy para un protagonista o para un secundario', afirma, 'pero lo que siento yo, lo sienten 1000 actores más'. Atribuye esta situación a que la industria no valora la formación o la experiencia si no se tiene 'un apellido y un nombre reconocibles', en un mercado con 'muchísima demanda para la poca oferta que hay'. La decisión de detenerse es, para Atienzar, un acto de autocuidado. 'Llega un punto en el que te eliges a ti también, por encima de tu sueño y por encima de tu vocación', reflexiona. Su testimonio ha resonado en la profesión, convirtiendo una experiencia individual en un sentimiento colectivo. Recuerda las palabras de un profesor que le dijo: 'Una de las mejores decisiones que he tomado ha sido estudiar arte dramático, y la segunda mejor decisión de mi vida fue dejar esta profesión'. Consciente de la dificultad, Atienzar se preparó formándose en un campo alternativo que también le apasiona: el marketing aplicado al videojuego. Considera que dedicarse a un oficio artístico te convierte en 'un poco buscavidas' y subraya la importancia de tener caminos alternativos para subsistir sin renunciar a lo que a uno le gusta.
Go to News Site