Cope Zaragoza
La vida está llena de obstáculos a los que hay que prestar atención y es que es un factor determinante para intentar sortear los nuevos intentos de estafa, pero también los clásicos. Hay algunos específicos que juegan con el factor confusión y cuyo objetivo suelen ser especialmente las personas mayores. Aunque la atención suele centrarse en las estafas digitales, los timos tradicionales y rudimentarios en la vía pública continúan siendo una amenaza. El subinspector de la Policía local de Cartagena, experto en seguridad, Víctor Navarro, advierte sobre la persistencia de métodos como el de la mancha o el de la siembra, que siguen ocurriendo "más de lo que creemos" y que se basan en la picaresca y la distracción para cometer hurtos. El 'método de la mancha' es una de las técnicas más comunes. Los delincuentes manchan a la víctima de forma aparentemente accidental y, con la excusa de ayudar a limpiarla, aprovechan el descuido para sustraerle sus pertenencias. La amabilidad es parte del engaño, ya que los estafadores se muestran muy preocupados por la víctima para ganarse su confianza y facilitar el robo. Tras derramar sobre su víctima un café o cualquier otro producto aprovechan el desconcierto para ganar proximidad. Otro timo clásico es el del 'abrazo amoroso', dirigido especialmente a personas mayores. Un desconocido se acerca a la víctima y le da un abrazo repentino para, mientras tanto, robarle. De manera similar, el 'método de la siembra' consiste en tirar un objeto al suelo para que sirva de "señuelo" y entablar conversación. El objetivo, según Navarro, es siempre el mismo: "sustraer la cartera, robar el bolso" o cualquier objeto de valor. Puede ser dinero lo que dejan en la vía pública o cualquier objeto que pueda llamar la atención de las personas que pasarán por allí. La prevención es fundamental para no convertirse en víctima. Navarro recomienda tomar precauciones básicas como "llevar el bolso cruzado en la parte delantera" y guardar los objetos de valor, como el móvil o la cartera, en los bolsillos delanteros. Se trata de impedir en la medida de lo posible ser un blanco fácil para los ladrones, que actúan al descuido y sin emplear violencia directa. Ante una actitud sospechosa, el consejo es claro: "llamar rápidamente a la policía" y proporcionar todos los datos posibles. Es crucial no confrontar a los delincuentes, ya que "muchas veces estas personas van acompañadas". La seguridad personal es lo primero. Finalmente, es imprescindible denunciar siempre ante las fuerzas del orden, incluso si el valor de lo robado es pequeño, que suele ser un factor que hace que lo demos por perdido sin más. La vergüenza o la pereza no deben ser un impedimento y tampoco si los malos no han conseguido ejecutar el robo. Esta información es vital para que las fuerzas de seguridad puedan conocer los métodos, lugares y patrones de actuación de los timadores, quienes a menudo "vienen de fuera para no ser reconocidos". Así, pueden evitar que les pase a otras personas que pueden estar advertidas e incluso colaborar en a la detención de los amigos de lo ajeno.
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