Diario de Noticias
La primera imagen de Ramón que me viene a la cabeza es bajando a toda pastilla en su silla de ruedas por la calle Chapitela. Era tal la velocidad capaz de alcanzar impulsándose con sus pies que en mi entorno familiar la llamábamos El Fórmulas, por aquello de que corría como un bólido de F1. Tiempo después supe que se llamaba Ramón y durante muchos años tuve la suerte de conocerle personalmente. Por encima de todo era un tipo entrañable. De los que se hacían querer. Y vitalista. Muy vitalista.
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