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La remolacha recupera la ilusión y rentabilidad en el campo de Castilla y León
Cope Zaragoza

La remolacha recupera la ilusión y rentabilidad en el campo de Castilla y León

El agricultor y remolachero Diego, de Villa Armentero (Desgueva), se muestra satisfecho con los resultados de la última campaña. Su explotación ha alcanzado rendimientos de 105 toneladas por hectárea en las 15 hectáreas sembradas, lo que, sumado al uso de riego solar para bajar costes, hace que el cultivo siga siendo muy rentable. "Para nosotros, la remolacha sigue siendo un cultivo muy interesante y muy rentable, y que nos encaja muy bien en la rotación", afirma. Por su parte, la cooperativa Acor ya ha comenzado la campaña remolachera 2025-2026 con la previsión de molturar la producción de casi 10.000 hectáreas. Los primeros análisis son positivos: la riqueza de las primeras 5.300 toneladas recepcionadas supera el 17%, un punto más que en la campaña anterior. La campaña anterior, que finalizó el 17 de abril, se desarrolló en dos fases debido a las continuas precipitaciones que obligaron a interrumpir la recepción de la materia prima. A pesar de ello, Óscar Olivar, responsable del servicio agronómico de Acor, califica los resultados de "muy positivos" desde el punto de vista agronómico. Tras dos campañas con rendimientos inferiores por la prohibición de los neonicotinoides, la producción media ha pasado de 86 toneladas por hectárea a más de 97. "Creemos que esta ha sido la campaña donde se ha reactivado la ilusión por el cultivo", señala Olivar. Valladolid es una provincia estratégica con agricultores que lideran el ranking de rendimientos. Desde la cooperativa, se trabaja para que la remolacha sea "un pilar fundamental en la rotación de regadío de nuestra región", no solo en Valladolid, sino en toda Castilla y León y Álava. Se considera un cultivo básico para fijar población al mundo rural y para equilibrar la rentabilidad de otros cultivos, ya que su desaparición podría saturar la superficie de otras plantaciones y provocar una pérdida de rentabilidad general. Para Olivar, uno de los factores fundamentales para una buena campaña es realizar la siembra "en un momento óptimo", históricamente entre finales de febrero y finales de abril. Este año, celebra que, en líneas generales, "se ha sembrado en una buena fecha", lo que supone un buen punto de partida. Además de la fecha de siembra, la meteorología juega un papel crucial. Un verano con mucha humedad y tormentas aumenta el riesgo de Cercospora, la enfermedad foliar que más ataca al cultivo. Mientras tanto, la ingeniería genética avanza para ofrecer soluciones a la prohibición de ciertas materias activas que eran básicas para la rentabilidad. La cooperativa afronta la nueva campaña "con mucha ilusión", según Olivar. Los buenos rendimientos han reactivado el atractivo del cultivo y las previsiones de contratación apuntan a una cifra cercana a las 11.000 hectáreas, consolidando la remolacha como un pilar fundamental para la agricultura en Castilla y León y Valladolid.

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