Cope Zaragoza
Los servicios funerarios entran, por primera vez, en la oferta de formación profesional reglada en Cataluña. A partir del próximo curso, el Institut Gaudí de Reus ofrecerá un nuevo ciclo formativo de grado medio en servicios funerarios, una iniciativa pionera desarrollada en colaboración con FuneCamp. Se trata de un programa dual de 2.000 horas y 30 plazas que combinará la formación teórica en el aula con prácticas reales en empresas del sector. El objetivo principal es profesionalizar un sector que, hasta ahora, carecía de itinerarios formativos reglados, respondiendo a una creciente demanda de personal cualificado y garantizando el relevo generacional. La directora del Institut Gaudí de Reus, Carme Queralt, ha explicado en el programa “Herrera en COPE Cataluña” que el ciclo se dividirá en dos cursos. La formación se impartirá en un aula-taller equipada con todos los materiales necesarios para la profesión. Queralt detalló que dispondrán de elementos como "carros portadifuntos, sudarios, coronas, rampas y material de desinfección", además de todo lo necesario para las técnicas de tanatoestética, como "ceras, siliconas y productos para acondicionar al difunto". Esta preparación inicial en el centro es fundamental antes de que los alumnos pasen a la fase práctica en un entorno real. El programa de estudios es exhaustivo y abarca todas las facetas del servicio. Los alumnos cursarán módulos sobre el mantenimiento de las instalaciones funerarias, horas de tanatoestética, el uso de aplicativos informáticos específicos del sector y inglés profesional. Además, la formación incluye un módulo sobre itinerarios de empleabilidad, diseñado para enseñar a los estudiantes a preparar sus currículums y moverse en el mercado laboral. La parte práctica se realizará directamente en los tanatorios colaboradores, ya que, como señala Queralt, "nosotros no tenemos ni crematorio ni sala de velatorios", por lo que el alumnado deberá realizar las prácticas allí. Más allá de los aspectos técnicos, el nuevo ciclo formativo pone un énfasis especial en el componente humano y el acompañamiento a las familias. Carme Queralt subraya que las habilidades sociales son un pilar fundamental que se trabaja intensamente, sobre todo a partir del segundo curso, cuando los estudiantes comienzan sus prácticas en el tanatorio. "El componente humano se trabaja mucho ya en segundo", afirma, destacando la importancia de preparar a los futuros profesionales para gestionar situaciones emocionalmente delicadas. En este sentido, la formación en cómo "acompañar en el duelo" es vital, un aspecto que se considera crucial para ofrecer un servicio de calidad. El plan de estudios incluye un módulo específico sobre protocolo y ceremonias funerarias, que aborda la diversidad de ritos y religiones. También se presta especial atención al proceso de incineración, un momento que Queralt describe como "bastante fuerte" y que requiere un "acompañamiento a la familia bastante fuerte" . La formación se completa con módulos sobre gestiones administrativas, contabilidad y la manipulación y transporte de difuntos. La directora insiste en que el trato humano es transversal a todas estas tareas, desde la recepción de la familia hasta la gestión de documentos. Para ella, la conclusión es clara: "por mí la clave es el trato después con las personas", una filosofía que impregna todo el programa formativo. La creación de esta titulación oficial busca también romper los estigmas asociados al sector funerario. Hasta ahora, la formación se limitaba a certificados de profesionalidad, pero este ciclo de grado medio supone un paso decisivo para dignificar y estructurar la profesión. "Yo considero que es muy importante y rompe tabúes", ha asegurado Queralt, quien cree que esta formación permitirá mostrar a la sociedad "cómo funcionan estos servicios" y el complejo mecanismo que hay detrás. La iniciativa responde a una necesidad clara del mercado, ya que, como apunta la directora, "es un sector que siempre necesita personal" y que hasta ahora se nutría de profesionales con una formación no reglada. El proyecto de Reus se plantea como una prueba piloto que, si tiene éxito, el Departament d’Educació podría extender a otros municipios. De hecho, Terrassa ya ha anunciado que se sumará con un programa similar impulsado por el Institut Montserrat Roig y la Funerària de Terrassa, con inicio previsto para el curso 2026-2027. El gerente de FuneCamp, José Álvarez, defiende que esta formación era necesaria para "garantizar el relevo generacional y mejorar la calidad del servicio" en un sector con alta demanda. En la misma línea, la gerente de la funeraria de Terrassa, Emília Andreu, destaca que el ciclo permitirá a los alumnos conocer todo el proceso, desde la recogida del difunto hasta el entierro o la incineración. La demanda de esta formación se prevé alta, no solo entre nuevos estudiantes, sino también entre los profesionales que ya trabajan en el sector y que necesitarán la titulación. Queralt anticipa una gran afluencia en la preinscripción y señala que los trabajadores de tanatorios de Reus, Salou, Vilaseca y Tarragona necesitarán esta formación. El reto se extiende también al profesorado, que deberá formarse para impartir las materias más específicas. "También para el profesorado es un reto", admite Queralt, explicando que los docentes pasarán tiempo en las empresas para familiarizarse con el funcionamiento del sector y poder ofrecer así "un buen trabajo" y de calidad.
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