Cope Zaragoza
Una nueva huelga semanal de médicos ha comenzado en Cantabria, generando un ambiente de incertidumbre en los centros de salud y hospitales. En un centro ubicado en la calle Isabel II de Santander, la jornada transcurre con una mezcla de tranquilidad, empatía con los profesionales y pocos retrasos, con el enfado, impaciencia y resignación entre los pacientes. El seguimiento del paro, según los testimonios recogidos, no llega al 50%, aunque la preocupación por la alteración de las agendas y el retraso en las consultas es palpable. La mayoría de los pacientes que han acudido al centro de salud santanderino han podido ser atendidos sin grandes problemas. Algunos, incluso, han mostrado su apoyo a los facultativos, como una usuaria que afirmaba que los médicos “tienen que luchar por sus condiciones”. Otra pareja, que acudía a una cita puntual, ha señalado que, aunque ellos han tenido “suerte”, han visto a “gente quejándose porque no estaba su médico”. A pesar de la normalidad para muchos, las colas han sido notables, con hasta 20 personas esperando para ser atendidas por un único administrativo en la entrada. Un paciente ha confirmado que el tiempo de espera ha sido “demasiado” solo para pedir una cita, mientras que otro ha admitido que en la atención “se nota, se nota...” el efecto de la huelga. En cambio, la tónica habitual en esta jornada de lunes 27 de abril ha sido que los pacientes hayan sido atendidos con normalidad, sin mucha demora ni retrasos excesivos. Una paciente, de hecho, desconocía que esta semana se iniciaban nuevos parones: "¿Había huelga médica...? Ah, pues ni idea. Yo tenía cita previa y me han atendido sin ningún problema ni retraso; habré tenido suerte...". Susana, una auxiliar de extracciones que no ha secundado la huelga, ha confirmado la estimación de un seguimiento inferior al 50% desde dentro del ambulatorio. Desde su perspectiva, ha querido poner el foco en la atención al ciudadano. “Lo importante es el paciente, porque cuando nosotros somos pacientes, nos gusta que nos atiendan bien”, ha declarado. Aun así, la trabajadora sanitaria también ha mostrado comprensión hacia sus compañeros: “Yo entiendo que cada uno tiene que clamar por lo que considera que es justo, y es la única manera, no hay otra”. El lado más amargo de la huelga lo ha protagonizado una mujer que ha acudido al centro en una situación personal límite. Rota por el dolor, ha explicado que no ha podido ser atendida por un médico para obtener la medicación que necesitaba urgentemente para poder viajar tras el fallecimiento de su hermano. La mujer, visiblemente afectada, ha relatado su impotencia: “He venido urgentemente porque se ha muerto mi hermano, y me tengo que marchar y no está el médico, y no me ponen a nadie”. Su caso evidencia cómo, a pesar del bajo seguimiento, los paros pueden tener consecuencias dramáticas para los pacientes más vulnerables.
Go to News Site