ABC
Renault vuelve a sacudir el segmento de los utilitarios con la llegada de la sexta generación de su legendario Clio. Este nuevo capítulo no es solo una evolución, sino una apuesta rompedora. Estética vanguardista, máxima conectividad y una eficiencia mecánica que sitúa a la seguridad y la sostenibilidad en primera línea. Para entender el impacto de este lanzamiento, es necesario mirar atrás y recordar cómo cada generación del Clio ha sabido adaptarse a los tiempos, consolidándose como el compañero inseparable de millones de conductores. Hoy, la sexta generación se presenta como el culmen de este viaje, combinando un diseño exterior que rompe moldes con una tecnología de vanguardia, reafirmando que el Clio sigue siendo el rey de la ciudad. Más grande en todo -4,12 de longitud-, estéticamente ofrece una parrilla enorme adornada con un degradado de diamantes. Tecnología LED en sus grupos ópticos que presentan un aspecto estilizado y muy moderno. Si se busca algo llamativo, hay que fijarse las nuevas luces LED que flanquean la práctica totalidad del frontal. Pero si algo destaca en el nuevo Renault Clio es su parte trasera marcada por un nuevo portón, con una luneta más inclinada, la línea de maletero muy marcada, y un remate en forma de cola de pato. El paragolpes juega con la ilusión de un difusor en el acabado Esprit Alpine, pero el centro de la atención está en las ópticas. Los pilotos traseros están divididos en dos elementos y presentan una nueva firma luminosa, una doble pareja de bloques hexagonales que se incrustan de forma independiente en la carrocería. La tecnología y la amplitud resaltan dentro de su interior. El habitáculo ha sido objeto de un profundo rediseño y se asemeja al de últimos productos de la marca. Un cuadro de instrumentos digital de 10,1 pulgadas se combina con una pantalla táctil de 10,1» (según versión), y que es el componente clave para manejar el sistema de info-entretenimiento openR link con Google integrado, y que ofrece conectividad con Android Auto y Apple CarPlay. No faltan el cargador inalámbrico para teléfonos móviles compatibles, o un sistema de iluminación ambiental personalizable. En este apartado también hay cambios muy importantes. Renault ha reducido el número de motorizaciones disponibles, mejor para el futuro comprador, y, por ejemplo, ya no se contempla al motor diésel dentro de la gama. Así las cosas, se accede a las motorizaciones a través de un motor de gasolina de 1.2 litros TCe de tres cilindros con 115 CV. Un bloque que se puede asociar a una caja de cambios manual o una transmisión automática EDC de doble embrague. Ambas con seis velocidades. Para aquellos conductores que sigan apostando por el GLP (Gas Licuado de Petróleo) la marca propone un motor 1.2 ECO-G de tres cilindros con 120 CV. Este motor está asociado exclusivamente al cambio automático EDC con levas en el volante. Llegará próximamente. En la parte alta está la variante híbrida autorrecargable (HEV). Una motorización Full Hybrid E-Tech mejorada que combina un motor de gasolina de 1.8 litros y cuatro cilindros que trabaja en ciclo Atkinson con dos motores eléctricos. La potencia total combinada de 160 CV. Se maneja mediante una transmisión automática con cuatro relaciones para el motor térmico y dos para el eléctrico principal. Gracias a una batería de iones de litio de 1,4 kWh puede circular en modo eléctrico hasta el 80% del tiempo. Homologa un consumo medio de combustible de 3,9 litros a los 100 kilómetros y unas emisiones de CO2 de 89 g/km según le ciclo WLTP. Renault ha estructurado la gama del nuevo Clio en los niveles de acabado Evolution, Techno y Esprit Alpine. La lista de sistemas de asistencia a la conducción es, como cabría esperar, amplia y variada, ya que dispone de hasta 29 funciones diferentes según el acabado.
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