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La lesión de Alcaraz: la advertencia que conecta su muñeca con la de Rafa Nadal y amenaza al tenis | Collector
La lesión de Alcaraz: la advertencia que conecta su muñeca con la de Rafa Nadal y amenaza al tenis
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La lesión de Alcaraz: la advertencia que conecta su muñeca con la de Rafa Nadal y amenaza al tenis

La lesión de Carlos Alcaraz, que ha anunciado su baja para Roland Garros, ha vuelto a poner el foco en una de las zonas más castigadas por el tenis moderno: la muñeca. Se trata de una dolencia que persigue a la élite de este deporte y que ya han sufrido grandes nombres como Rafa Nadal, Juan Martín del Potro, Dominic Thiem, Feliciano López o Novak Djokovic. Según explica el doctor Vicente De la Varga, reconocido experto en traumatología, no estamos ante una simple tendinitis, sino ante una lesión compleja derivada de la brutal exigencia a la que los jugadores someten esta articulación para competir al máximo nivel. En el tenis actual, la velocidad y la potencia de los golpes han transformado la biomecánica del juego, llevando al límite la resistencia del cuerpo. La muñeca, en particular, se ha convertido en el epicentro de un estrés mecánico descomunal. Cada golpe es una demostración de fuerza y técnica que, con el tiempo, pasa factura a las delicadas estructuras que permiten esos movimientos casi sobrehumanos. Para entender la raíz del problema, el doctor De la Varga analiza los estilos de juego de figuras como Nadal y Alcaraz. En el caso del balear, el desgaste provenía del topspin extremo que imprimía a sus golpes de derecha, un gesto que revolucionó el tenis. Carlos Alcaraz ha ido un paso más allá. El murciano no solo aplica ese efecto liftado, sino que le suma una aceleración máxima de la cabeza de la raqueta en la fase final del golpeo. Este movimiento, descrito como un “manotazo con efecto látigo”, permite que la bola alcance velocidades superiores a los 180 kilómetros por hora. Ambos tenistas comparten, además, el uso de una empuñadura muy cerrada (western o semi-western), que eleva el punto óptimo de impacto con la bola. Esta técnica produce golpes endiablados y difíciles de contrarrestar para el rival, pero tiene un alto precio para la salud de la articulación. El problema, según el especialista, se concentra casi siempre en el lado cubital de la muñeca, la zona que sufre la mayor tensión con este estilo de juego. En esa área anatómica existen dos estructuras clave que son fundamentales para la estabilidad de la muñeca: el complejo fibrocartílago triangular y el tendón del extensor carpi ulnaris (ECU). La forma de golpear en el tenis moderno provoca un altísimo estrés en la desviación cubital, lo que a menudo deriva en una lesión combinada de ambos elementos. No se trata solo de una inflamación, sino de un fallo en el sistema de estabilización de la muñeca que se produce en un contexto de sobrecarga crónica. Cuando este sistema de estabilización falla, la muñeca se vuelve inestable. El doctor De la Varga detalla los diferentes escenarios posibles. Puede producirse una rotura en el sistema de sujeción del tendón, como le ocurrió a Rafa Nadal, o una rotura del fibrocartílago triangular, la lesión que apartó de las pistas a Del Potro y Thiem. Sin embargo, también puede tratarse de una tendinopatía por sobrecarga sin lesión estructural, un diagnóstico más leve que coincide con lo que sufrió Feliciano López y que, “posiblemente, es lo que tenga Carlos Alcaraz”. En estos casos, el jugador no experimenta una pérdida de fuerza ni de movilidad, pero sí de algo fundamental para la competición de élite: el control fino del golpe. El propio De la Varga lo resume de forma gráfica al afirmar que “la bola ya no va donde tú la quieres poner”. Esa pérdida de precisión es lo que realmente inhabilita al tenista, mucho más que el propio dolor. El tratamiento y los plazos de recuperación varían drásticamente según la gravedad del daño. En los casos de sobrecarga sin daño estructural, como el que podría tener Alcaraz, el protocolo incluye inmovilización, reposo, fisioterapia y readaptación. El tiempo estimado para volver a competir se sitúa entre las seis y ocho semanas. Si el daño estructural es leve, existe la posibilidad de recurrir a terapias regenerativas, como el plasma rico en plaquetas (PRP), para acelerar la curación. En este escenario, el tiempo de baja se alarga considerablemente, oscilando entre los cuatro y seis meses. El peor pronóstico llega cuando existe una “inestabilidad franca”, ya que generalmente requiere una intervención quirúrgica para estabilizar el tendón. Este camino es el más largo y arriesgado, con un periodo de recuperación que podría acercarse al año y que, según el experto, “pondría en peligro la carrera del tenista”. El mayor riesgo de este tipo de lesiones es que se vuelvan crónicas. Un jugador puede llegar a competir con ellas, pero sin la finura necesaria para ejecutar golpes precisos, buscar ángulos y apurar las líneas. En definitiva, puede jugar, pero no al nivel que se requiere para ganar grandes torneos. Por ello, el objetivo final del tratamiento va más allá de curar la lesión. Lo verdaderamente importante es devolver la estabilidad a la muñeca en los momentos de máximo estrés y velocidad. Es en esos instantes cuando se define un partido y cuando la articulación debe responder a la perfección. Como concluye el doctor De la Varga, la clave reside en una idea fundamental para entender el impacto de esta dolencia en el deporte de élite: “En el tenis de élite la muñeca no falla cuando duele, falla cuando deja de controlar el golpe”.

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