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Nuevas pruebas - Tiburones y reptiles marinos ocuparon las posiciones superiores durante largo tiempo, mientras otros organismos quedaban relegados a defenderse con caparazones resistentes o maniobras para escapar de ataques Las manos se soltaron de la borda mientras una masa oscura tiraba hacia abajo y partía los cuerpos contra la madera, y el agua se cerraba sobre los gritos que apenas duraban un instante. Los marineros lucharon por aferrarse a cuerdas mojadas y tablas sueltas, pero los tirones eran más fuertes que cualquier intento de resistencia y los arrastraban uno a uno fuera del barco. Algunos quedaron atrapados entre los tablones rotos y otros desaparecieron en pocos segundos bajo la superficie, con movimientos bruscos que no dejaban margen para reaccionar. Las cubiertas se llenaron de restos y de golpes secos contra la madera mientras la tripulación perdía posiciones y el control del barco se rompía por completo. Estos episodios no proceden de testimonios reales ni de registros verificables, sino de relatos transmitidos durante siglos que describían ataques imposibles de confirmar. Un estudio sitúa a cefalópodos gigantes en la cima marina Un estudio publicado en la revista Science , según recoge The Guardian , muestra que algunos pulpos gigantes del Cretácico pudieron ocupar la parte más alta de la cadena alimentaria marina y competir con grandes reptiles. El trabajo, liderado por Shin Ikegami , investigador de la Hokkaido University , se basa en el análisis de mandíbulas fósiles halladas en Japón y en la isla de Vancouver. Los resultados indican que estos animales no eran simples invertebrados grandes, sino depredadores activos con capacidad para enfrentarse a presas duras y de gran tamaño . Esta conclusión cambia la visión tradicional sobre el reparto de poder en los océanos de hace millones de años. El equipo reconstruyó dieta y dimensiones con técnicas avanzadas Los restos analizados pertenecen a dos especies, Nanaimoteuthis jeletzkyi y Nanaimoteuthis haggarti , y los cálculos sitúan al ejemplar mayor cerca de los 18,6 metros de longitud. Esa cifra supera el tamaño de muchos vertebrados marinos conocidos de la época y lo acerca a dimensiones similares a un autobús articulado. El desgaste en las mandíbulas indica que estos animales trituraban conchas y huesos, una acción que exige fuerza y repetición durante toda la vida. Yasuhiro Iba , paleontólogo de la Hokkaido University , explicó en un comunicado que “el desgaste en las mandíbulas indica interacciones repetidas y contundentes con sus presas”. Esa actividad sugiere un comportamiento depredador continuo y no ocasional. La cadena marina estuvo dominada durante millones de años por vertebrados Durante unos 370 millones de años, los vertebrados dominaron la cadena alimentaria marina, con tiburones, ictiosaurios, plesiosaurios y más tarde ballenas ocupando las posiciones más altas. En el Cretácico tardío, los mosasaurios se consideraban los principales depredadores sin rivales claros en su entorno. Los invertebrados, en ese esquema, quedaban relegados al papel de presas, con estrategias defensivas basadas en conchas más resistentes o comportamientos evasivos. Ese reparto de funciones parecía estable y bien definido hasta estos resultados. El desgaste desigual revela funciones cerebrales especializadas El equipo de Ikegami reconstruyó el tamaño y la dieta de estos pulpos a partir de mandíbulas fosilizadas compuestas de quitina, un material resistente que sí se conserva. La investigación utilizó tomografía de alta resolución y modelos de inteligencia artificial para localizar estructuras orgánicas dentro de la roca, una técnica que permitió detectar piezas que habrían pasado desapercibidas con métodos tradicionales. Ese proceso generó modelos tridimensionales que se pudieron estudiar sin destruir el material original. El análisis del desgaste reveló un patrón desigual entre los lados de la mandíbula , con una parte más utilizada que la otra. Esa asimetría indica lateralización, un rasgo asociado a funciones cerebrales especializadas en animales actuales. En los pulpos modernos, ese tipo de organización se relaciona con comportamientos complejos . National Geographic recoge que el pulpo gigante del Pacífico puede resolver problemas y abrir recipientes, lo que sirve como referencia para entender estas capacidades en especies antiguas. Estos animales cazaban con estrategias complejas y eficaces Las conclusiones del estudio refuerzan la hipótesis de que estos animales no eran una excepción aislada, sino parte de un grupo de cefalópodos capaces de actuar como depredadores superiores. Los llamados krakens del Cretácico no solo alcanzaban gran tamaño, también desarrollaban estrategias de caza basadas en brazos flexibles y mandíbulas potentes. Esa combinación les permitía capturar presas grandes y desmembrarlas con eficacia. El trabajo también plantea que vertebrados y cefalópodos siguieron caminos distintos hasta alcanzar resultados similares. Los vertebrados redujeron su armadura corporal para ganar velocidad, mientras los cefalópodos perdieron su concha externa y mejoraron su movilidad. Ambos desarrollaron mandíbulas eficaces y aumentaron su tamaño corporal. Ese proceso llevó a la aparición de depredadores capaces de ocupar el mismo nivel en la cadena alimentaria , aunque procedieran de grupos muy diferentes.
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