ABC
Un humorista respira para provocar risas, pero, más allá de su inquietud primigenia, Richard Gadd, que se ganó la reputación de ser un cómico para cómicos y desafió la estructura tradicional de las stand-ups, entiende el arte, y la ficción, como una forma de terapia en la que volcar traumas y exorcizar demonios. Así lo hizo en 'Mi reno de peluche', convertida en un fenómeno cultural, donde exponía la agresión sexual que había sufrido en el pasado y se convertía en un autor de referencia, aclamado por la audiencia en Netflix y también coronado por los premios Emmy (se llevó tres: actor, guión y miniserie). Para cuando estalló el éxito de 'Mi reno de peluche' , Gadd ya había barruntado e indagado en su próxima historia. En 'Half Man', que emite semanalmente HBO Max y que el también intérprete escribió antes que el gran éxito de su carrera, Gadd revalida su talento para el drama con una ficción sobre la masculinidad en la que vuelve a comerse la cámara (ganó peso y músculo para interpretar a su personaje) y también a incomodar al espectador. «Quería contextualizar la represión y hasta dónde puede llevarte el trauma; porque, aunque hay un pequeño grupo de personas malas en el mundo que cometen actos violentos por el simple hecho de ser violentos, mucha violencia proviene de un trauma psicológico profundo. Y quería transmitir eso a través de los personajes. Quería mostrar la violencia y mostrar los efectos absolutamente devastadores de lo que han pasado y lo que los llevó a ese punto», explica el creador en un encuentro internacional con la prensa. La serie, coprotagonizada por Gadd y Jamie Bell, sigue en varias líneas temporales la relación tóxica de dos hermanastros y, a través de ellos, explora temas como la hombría, la violencia , la represión y la rabia. «Si 'Mi reno de peluche' y 'Adolescencia' han demostrado algo es que nos gusta que nos desafíen y nos gusta enfrentarnos nuestros propios demonios al verlos reflejados en la televisión», reconoce Gadd, que añade: «Lo único que hago al sentarme es escribir la mejor historia posible». La serie se convierte en un ensayo casi metafísico sobre la vida, sin ánimo de ser «prescriptivo» o «hacer una moraleja», sobre las contradicciones y la lucha interna del ser humano y cómo las circunstancias de cada uno, las relaciones viciadas, el dolor y la familia terminan condicionando quiénes son: «Solo quería que todo fuera complicado e idiosincrásico, tal y como creo que son las dinámicas familiares. Creo que las familias se aman, pero ¡por Dios!, qué lugar tan difícil de navegar».
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