El Observador
Un guardia de seguridad de Canelones explotó a más de treinta menores de América Latina valiéndose de un videojuego, TikTok, WhatsApp y ChatGPT. Su caso expone los límites sociales y judiciales para reconocer y combatir este tipo de delitos, que adquieren nuevas formas a la par del desarrollo tecnológico.
Go to News Site