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Una 'influencer' deja desconcertada a su cita con una pregunta muy directa: «Ha ido a cuchillo» | Collector
Una 'influencer' deja desconcertada a su cita con una pregunta muy directa: «Ha ido a cuchillo»
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Una 'influencer' deja desconcertada a su cita con una pregunta muy directa: «Ha ido a cuchillo»

Si hubiese que describir la cita que mantuvieron Jacqueline (30) y Aitor (28) en 'First Dates' este lunes 27 de abril. el término más apropiado sería intensidad. Los dos jóvenes se entraron por los ojos al verse en la barra, pero a poco que se conocieron, les quedó claro que el encuentro estaba abocado al fracaso. La influencer argentina afincada en Madrid ya avisó en su carta de presentación que le gusta llamar la atención, «conocer a un montón de personas que te aporten y es importante estar abierto a escuchar porque nunca se sabe con quién te puedes encontrar». Y desde luego no pasó desapercibida, empezando por Carlos Sobera. Al presentador lo dejó patidifuso al revelar el contenido que crea en redes. «Tengo muchas citas y grabo todas mis desgracias en el amor». Estima que unas cuatro a la semana. Su problema es que nada más conocer a un chico se lo imagina delante del altar, como padre y en el día a día del hogar. Por eso buscaba a alguien «inteligente, romántico y detallista» capaz de satisfacer la fantasía de protagonizar su propia comedia romántica. Aitor, agente de telemarketing de Sevilla, llegaba a 'First Dates' con un propósito parecido, ya que reconoce que nunca se ha enamorado. «Me encantan los andaluces por como hablan. Y me parecen personas muy divertidas. Su forma de hablar es muy sexy», destacó Jacqueline tras conocerlo. La buena impresión fue mutua, tal y como señaló Aitor. «Me parece una niña guapa, tiene un cuerpo bonito. Es atractiva y con la personalidad que tiene llama la atención». Personalidad que, sin embargo, no tardó mucho en abrumarlo. De entrada, chocaron en sus respectivos regímenes alimentarios, porque la bonaerense es vegetariana, «no como nada que haya respirado alguna vez», aclaró. Es más, le encantan los animales y tiene dos chihuahuas y dos conejos. El sevillano dejaba claro que él era hombre de carne. «A mí me encantan los animales y la verdad que coma animales me parece terrible». A continuación, la influencer pisaba el acelerador y sometía a su cita a un tercer grado. Empezaba directa tratando el tema de hijos y boda. Aitor intentaba razonar que por el momento no se plantea tener descendencia y que pasar por el altar tampoco entra en sus planes a largo plazo. «Lo veo todo un poco postureo», replicaba. Ni corta ni perezosa, la joven le preguntó que si se casaría con ella. «¿Tú sí te casarías conmigo?», espetaba él, lógicamente sorprendido. «Obvio, no hay tiempo que perder», afirmaba Jacqueline entre risas. «Ha ido a cuchillo. No me ha dado tiempo a nada. Ya estaba en plan 'voy a ser tu mujer'», anotaba el agente de telemarketing en privado. Ella, no obstante, no se quedó conforme y siguió tanteando el terreno para una futura boda. «¿Crees que no te podrías enamorar de mi? Si te enamoras, seguro que te casas. Yo te puedo transformar. Te veo con el anillo y vestido de novio», insistió, haciendo caso omiso a la incomodidad de él. Jacqueline ya se vio casada con Aitor, a pesar de que durante la velada no encontraron ningún punto en común. De hecho, se mostraba bastante molesta al saber que su cita tenía muchas amigas y se había liado con una de ellas. «Que sepas que tu mejor amiga no va a venir a la boda», aseveraba. Definitivamente, el soltero no sentía que la cosa fuese a cuajar. «Soy una persona intensa y necesito a alguien que me frene. Si me suma, como ella, lo complica todo bastante», reflexionaba en los totales. Pero todavía le faltaba aguantar un último chaparrón a costa de otra de las ocurrencias de la argentina. Ella le pidió que pusiera nota a su cita. «Siete y medio u ocho. Hay que darle un poquito más de emoción todavía», indicó él. No se imaginaba que su respuesta acabaría siendo fuente de conflicto. «¿Un siete? ¿Sabes lo que significa siete? ¿Qué es un siete? Es un 'tapa lástima'. ¿Sabes qué? No te voy a dejar afuera, pero tampoco te voy a hacer feliz. Si me das un siete, significa que aquí no hay nada», reprochaba la soltera. Al menos coincidieron con la decisión final. «Él sabe que soy mucha personalidad para él. No me va a aguantar, soy insoportable. No quiero una segunda cita, pero me caiste muy bien», argumentaba ante la pregunta del equipo del 'dating show'. Por primera vez en toda la noche, estaban los dos de acuerdo en que tenían demasiada intensidad los dos como para no chocar.

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