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Doctor Cotorro, el médico de Nadal: «El gran peligro de Alcaraz es luchar por el número 1 todo el año» | Collector
Doctor Cotorro, el médico de Nadal: «El gran peligro de Alcaraz es luchar por el número 1 todo el año»
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Doctor Cotorro, el médico de Nadal: «El gran peligro de Alcaraz es luchar por el número 1 todo el año»

En una eminencia en la medicina asociada al tenis. Es habitual ver su rostro asistiendo a leyendas como Nadal, Carlos Alcaraz, Emilio y Arantxa Sánchez Vicario, Conchita Martínez, Álex Corretja, Sergi Bruguera, Cartos Moyà, Berasategui... El doctor Ángel Ruiz Cotorro (Santander, 67 años), director de la Clínica Tenis Teknon y responsable de los servicios médicos de la RFET, jugó en su época con Fernando Luna, Avendaño y López Maeso. Eran los años 80 y la medicina ganó a la raqueta. Con más de 40 años de experiencia en el circuito, se le conoce como el médico del tenis español. —¿Qué tal está la salud del tenis español? —Bueno, siempre ha estado bien, sinceramente, llevamos más de 30 años con una historia que ha sido la de oro del tenis español. En los últimos años estábamos sufriendo en cuanto a cantidad, que no calidad, de jugadores arriba. Se fue Nadal y ha venido Carlos; y otros más veteranos, Munar, Davidovich, Pedro Martínez, que siguen ahí. Los jóvenes han empezado a creer otra vez, y vienen con mucho nivel, Landaluce, Jódar, Mérida, con una progresión muy fuerte. Vamos a crear una armada de nuevo. A otros países les falta y nosotros siempre hemos tenido números uno, como Alcaraz, que está tirando del barco, y un buen bloque. Nivel hace nivel. —¿Es posible el deporte de élite sin dolor? —Yo creo sinceramente que no. Hay que saber convivir con el dolor; hay que tener un cuerpo muy preparado, pensar en la prevención, saber cuáles son los puntos débiles, protegerlos. Y sobre todo tener mucha continuidad y unas rutinas extraordinarias. Pero jugar sin dolor... siempre hay algún dolor. —¿Cómo ha evolucionado la prevención en cuanto a los tenistas que llegan más jóvenes? —Ha evolucionado en conocimiento, en datos, en rutinas, y sobre todo en patologías. Están muy seleccionadas y controladas por edades y por sexo. Si tienes a un chaval de 11 años, en una buena revisión médica, una buena exploración del aparato locomotor, sabes dónde están sus puntos débiles. Se estudian las patologías y se intenta adelantar uno a las lesiones. —¿Cuáles son las lesiones más comunes que hay? —En los jóvenes hay momentos críticos, que son de los 12 a los 16, 17 años. En esas edades hay que bajar un poco el pistón. Parece anecdótico, que cuando todo el mundo quiere jugar más y más, es cuando hay que controlar más la competición, los entrenamientos, porque el organismo está en crecimiento y los cartílagos están efervescentes. Pero aguantan bien el dolor y pasan cosas después. Suelen ser lesiones de sobrecarga, óseas, de fracturas de sobrecarga en zonas de tracción que todavía no están cerradas. Hay que tener cuidado con la cadera, con que el hombro no se descompense porque no está todavía protegido muscularmente y está muy exigido al sacar. -¿Y en edades profesionales? -Lesiones de cadera, de espalda, de sobrecarga; tenemos hombro, tenemos muñeca. Es muy florida la patología del tenis. —¿Ha cambiado por eso en los últimos años? —Ha cambiado por los materiales y los cambios técnicos, por la velocidad de la pelota, que va mucho más rápido y te tienes que adaptar. La cadera viene pegando fuerte desde el año 2000, cuando antes eran las muñecas, los codos. Y ahora, cuando la pelota viene muy deprisa, no es solo dar tú el golpe, sino recibir el impacto. Así que también la rotación de espalda nos ha cambiado un poco la patología. —¿Se ha conseguido eliminar o solucionar alguna patología, como la cadera? —Al menos hemos aprendido a que la prevención es fundamental ahí. Los tratamientos también han evolucionado, somos más conservadores. Y las terapias regenerativas que han nacido también nos ayudan. Pero sobre todo es la prevención. En situaciones que están ocultas, pero que detectas con un seguimiento médico: si son caderas que se cierran mucho en esa época de crecimiento quiere decir que pierden movilidad, pero superada esa etapa se sueltan y vuelves a recuperar algo de la movilidad. Cuando tú detectas eso, hay que bajar, hay que controlar las cargas, hay que controlar la competición y esperar que pase esa tormenta. —Comentaba usted lo del impacto al golpear la bola. En jugadores como por ejemplo Alcaraz o Sinner que golpean tan fuerte, ¿en qué les repercute más? —El tenis es una cadena cinética que va desde los pies hasta la cabeza. Lo bueno que tiene Alcaraz es su técnica. Todo su golpeo es muy biomecánico. Eso es la mejor prevención. Por eso insisto mucho en las escuelas en la técnica y la biomecánica; cuanto mejor seas técnicamente, menos lesiones tienes. Carlos es un ejemplo vivo de lo que es la elasticidad, la plasticidad y, por supuesto que te puedes lesionar, como ha pasado ahora, pero tiene muchos menos números. —Hace poco se se retiraba Carolina Marín, o lo hizo también Rafa Nadal, con mucho dolor, es decir, jugadores que se tienen que retirar porque no pueden más con sus dolores. ¿Dónde está el límite del dolor? —A unos les llega con una edad avanzada como Rafa, después de muchísimos años de competición; y otros, como a Carolina, mucho más joven, con unas lesiones muy marcadas y muy repetitivas. El deporte se ha hecho mucho más longevo. Mucha gente no pensará como yo, pero mira lo que te digo: no sé si en el futuro, a pesar de todas las mejoras de la medicina, el control, los conocimientos..., van a ser capaces de aguantar tantos años como ahora han aguantado Carolina Marín, Nadal, Djokovic, Federer... El deporte cada vez es tan exigente, que no sé cómo las nuevas generaciones van a ser tan longevas. —En una época que estamos viviendo ahora con la fuerza de la inteligencia artificial, ¿va a servir para la medicina? —Los datos nos van a servir, nos sirven de siempre y la inteligencia artificial nos facilita todo eso. Pero hay que tener mucho cuidado con ella, porque hay mucha información. Si hablamos de tenis, y yo tengo mis contenidos de tenis bien hechos, la inteligencia artificial me fallará poco, porque ya la he preparado a que conteste según los parámetros que yo le he dado. Y me va a dar mejores datos y cruzarlos para ver, por ejemplo, de cómo ha afectado la menstruación a esta jugadora, con otros evolutivos suyos. —Todo eso son datos que nos hacen adelantarnos a situaciones que sabemos que vamos a vivir, ¿no? —Por supuesto, yo estoy a favor de ese aspecto de la tecnología. Pero en medicina hay que ser muy muy estricto. Tienen que ser datos fiables, contenidos fiables, tienes que saber de ese deporte en concreto. —Y se pueden anticipar las lesiones que puede tener un jugador. —Sí, claro. Con una exploración de aparato locomotor yo te voy a predecir muchas de las lesiones que puedes tener, porque ya tienes puntos débiles, lo que tengo que hacer es protegerte. Claro que se puede. —Ahora los entrenadores tienen esos datos e incluso pueden hablar con el jugador. Quizá pueden parar y prevenir una lesión. —En pista ya no hay nada. Se juega el partido y ya. Después tú sí que puedes programar los entrenos dependiendo de cómo esté el jugador. Y se pueden prevenir situaciones. Con Rafa Nadal lo hicimos. Tenía un problema en el pie, y fuera de la pista no corría ni un kilómetro. Eso es una prevención: los kilómetros para la pista. Si tienes algo de cadera, puedes entrenar unos apoyos que son menos lesivos. —El tema de de los nervios, del subconsciente, de la presión, de la salud mental, cómo puede afectar a una lesión? —Antes el jugador vivía más en una burbuja, ahora todo el mundo opina y todo eso al jugador le afecta. Ya no es solo lo que tú sientes, lo que tú vives en cuanto a presión, sino lo que el mundo en las redes te exige, lo que la gente piensa de ti. Y eso se está llevando peor que antes. El jugador está influido por muchísimos más datos. Y así le cuesta aguantar la presión a cualquiera. Unos lo llevan mejor, otros peor. Ahí está la fortaleza mental, primero de entrenarla, de trabajarla y al mismo tiempo aislarse un poco de todo ese mundo exterior que no es nada fácil. —¿Pero puede tener incidencia sobre las lesiones físicas? —Claro. Tiene incidencia sobre el rendimiento, tiene incidencia sobre tu estado de ánimo, tiene incidencia sobre la tensión y eso genera mecanismos predisponentes para tener lesiones. Evidentemente que sí. —¿Cómo describiría usted físicamente a Carlos? —Yo a Carlitos lo veo un jugador muy elástico, que tiene un componente articular perfecto, más que perfecto, magnífico. Tiene una buena movilidad, flexibilidad. Muscularmente es un jugador muy bueno. Físicamente es completísimo, tiene una buena aceleración, tiene explosividad, tiene fuerza, tiene resistencia. Es un portento físico, aparte de todo lo que ha trabajado. —¿Y cómo se explica que un jugador, por ejemplo, como Sinner tenga tanta fuerza, cuando parece más delgadito, menos hecho? —Sinner lo que tiene son técnicamente muy buenas palancas. Ha trabajado muchísimo para mejorar físicamente. Quizá no sea tan natural como es Carlos genéticamente hablando. Pero tiene una buena biomecánica, con muy buenas palancas. —¿Qué peligros ve en cada uno? —El nivel de exigencia que tienen: luchar por el número 1 todo el año, tener que ganar todos los partidos. Ese es el mayor peligro. No es lo mismo jugar por ser el quinto que el primero. Creo que Carlos es más elástico, más flexible biomecánicamente, por lo que es más difícil que se lesione. Pero a nivel muscular es muy explosivo, y ha de cuidar mucho ese aspecto. Y el otro es el mecánico. Juega de una misma manera, muy repetitivo y ahí lo veo más rígido, bueno, menos elástico, quiero decir. Su biomecánica es más compleja que la de Carlos que es más natural. — ¿Los tenistas son conscientes de que les queda mucha vida por delante cuando dejan el deporte? —No lo piensan. El deportista de élite cuando está en su deporte piensa en ese momento. Son capaces de no pensar en el precio que pueden pagar. Ellos juegan, quieren ganar. La gente joven piensa poco en ese tema, después lo van pensando conforme se lesionan. Pero no está en su pensamiento. —¿Qué pautas hay que seguir con un jugador prometedor como Rafa Jódar? —La primera ventaja que ha tenido Jódar es que ha entrado en el tenis de forma muy progresiva. Prácticamente sin darse cuenta. Ha jugado muy bien, con mucho talento, se fue a la universidad, y se dio cuenta de que es un grandísimo jugador. No ha estado muy machacado en ese sentido. Ahora viene un momento clave: al nivel de tenis altísimo hay que completarlo con un nivel físico altísimo. Hay que seguirle mucho médicamente porque está en un cambio brutal y de viaje con los mayores. Es muy alto, muy fuerte de espalda, muy ancho, y hay que proteger el tren inferior. Hay un trabajo muy importante de prevención, porque está por hacer todavía, y hay que protegerse tenísticamente de todo lo que le viene. —¿Hay diferencias de lesiones en el circuito femenino? —Hay alguna diferencia, a nivel muscular, de muñeca, las caderas suelen ser más flexibles, pero también tienen sus patologías. También influye la genética. El hombro quizá afectaba más a los hombres, pero ahora ellas también sacan muy fuerte. Y suelen ser hombros más inestables porque sus tejidos son más elásticos. Pero en general suelen ser lesiones bastante comunes en los dos circuitos. —¿Se ha investigado suficiente en la incidencia del tema hormonal? —El nivel hormonal influye muchísimo todo. Sobre todo más en chicas. Pero también depende del componente personal. Hay tenistas que tienen un ciclo mejor y otras más doloroso. Y el deporte ya tiene de entrada esa tendencia a alterar el ciclo menstrual. A partir de ahí, es cuando tenemos que recopilar datos, más o menos regular, más o menos doloroso, para saber qué pasa y cómo podemos adelantarnos a esas posibles alteraciones en cuanto al sueño, al rendimiento, porque hay cambios importantes que afectan en esos momentos. —El tenis es el único deporte que se juega en diferentes superficies. ¿Cómo afecta eso a un cuerpo? —Es una muy buena pregunta. Ahora ya no está tan salteado. Tienes la temporada de tierra, que empieza en abril y llega hasta Wimbledon. Luego la rápida una temporada larga. Y hay que adaptarse: en tierra hay más peloteos, puntos más largos, y hay que preparar una resistencia mayor. Otro aspecto son los apoyos, que cambian mucho de una a otra. Incluso el movimiento del saque, que tiene una biomecánica distinta si es en dura o si es en tierra, que la pelota pesa más. Pero a la contra se controla más, hay más deslizamiento, hay menos impactos. El cambio a hierba es un poco loco, porque hay muy poco tiempo, y juegas mucho más bajo. Hay que trabajar mucho el tren inferior, los isquiotibiales, para tener esa estabilidad más baja, que hará que todos esos grupos musculares trabajen diferente. Por eso hay más dolores musculares. -¿La pista rápida es la más peligrosa? -Es en la que más se juega, y es la que más daño hace en el buen sentido de la palabra: los impactos son mayores. Aunque si te adaptas desde la hierba, no hay una gran diferencia: sacas igual, los puntos pueden ser más parecidos, aunque el impacto sí es distinto porque vas más alto. —¿Y qué me dice del calendario? —Es muy exigente. Si tú quieres estar entre los 100 primeros, tienes que hacer lo que hacen los otros 99, porque si lo haces diferente, no sumas los puntos. Y ahí está el problema. Cada uno juega para poder estar dentro. Y los primeros juegan 20 torneos o 22, porque saben que con esos están arriba, pero los que tienen que jugar 25 juegan 25, los que tienen que jugar 30 juegan 30 para sumar puntos. Hay una competencia brutal, pero están los torneos obligatorios y los que, además, el tenista también decide jugar. —Vamos, que depende de los tenistas... —Debería haber un consenso entre lo que es la ATP, la ITF y los Grand Slam para llegar a un acuerdo, que haya una máximo y un mínimo de torneos a disputar. El circuito ya exige unos mínimos muy altos con torneos obligatorios y el jugador se exige unos mínimos muy altos porque tiene que estar dentro del circuito. Entonces falta regulación por todas partes.

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