Faro de Vigo
Manuel Quiroga pervive a media voz en su Pontevedra natal. Da nombre al conservatorio, está en las salas del Museo, en algunos retratos, en unas cuantas partituras, en la memoria más fiel de quienes todavía lo pronuncian como se pronuncian los nombres importantes; no ocupa el estruendo de los grandes mitos populares, pero 65 años después de su muerte su figura sigue ahí, como esas músicas que parecen haberse apagado y, sin embargo, continúan resonando mucho después de la última nota.
Go to News Site