Collector
Reaparece Javier Arenas | Collector
Reaparece Javier Arenas
La Opinión de Málaga

Reaparece Javier Arenas

Javier Arenas no se crea ni se destruye, simplemente se transforma. Hubo un tiempo en el que era omnipresente, viajero, televisivo, mitinero, almorzador conspirativo, líder; sacó un gran resultado en unas autonómicas pero no pudo presidir Andalucía. Antes fue ministro de Trabajo, un buen ministro, dicen los testigos de la época. Ahora no sabemos muy bien si es senador o si lleva vida de senador. Lo entreveo fugazmente en un tribunal declarando, diciendo cosas. Nada va con él. Lo veo con la familiariedad que se ve a un tío lejano que se fue una temporada a América y que ahora vuelve. Arenas influye pero ya no quiere nada. No está arrinconado pero en los rincones a veces no se vive mal. Hubo un tiempo en el que algunos columnistas andaluces cuando no teníamos tema escribíamos sobre él. O contra él. Arenas era un género periodístico, un campechano largo, un sonriente abrazador. No comí nunca con él pero tenía fama de emplear mucho la coletilla «te llamo y comemos». Un asesor suyo me contó en Sevilla hace unos días que Arenas conocía como nadie los bares y las ventas de carretera de toda Andalucía, viajaba mucho, uno de sus lemas era «una semana, dos provincias». Tendría que haber escrito una guía. Encarnó un poco el paradigma de político profesional. Tenía vocación mayoritaria pero se sabía democristiano, luchaba contra la pancita prominente y se dejaba llamar «el joven Arenas». Ayer dijo como testigo que él no sabía nada de lo de Bárcenas y la contabilidad en B, que él se ocupaba de ganar elecciones. Nadie sabe si es un soñador o un cara. Cae bien.

Go to News Site