El Plural
Hace un año no quedábamos a oscuras, pues el apagón eléctrico que asoló el país tuvo lugar durante la mañana, pero sí perdíamos la posibilidad de hacer buena parte de las actividades que forman parte de la rutina diaria. Sin verlo venir, nos dimos cuenta de cuántas cosas en nuestro día a día están marcadas por la electricidad y cuánto puede condicionar la vida su desaparición. No obstante, también dejó momentos agradables, pues lo móviles desaparecieron por un rato y, ante el aburrimiento de casa, las calles y parques volvieron a estar llenas de personas sociales que apartaban las miradas de las pantallas. Aquel apagón que se extendió durante horas y no volviendo a la normalidad eléctrica hasta la noche fue una experiencia que quedará para el recuerdo del país. Este 28 de abril se cumple un año de aquel curioso acontecimiento, el cual, aunque dejara escenas sociales bastante simpáticas, poco tardó en convertirse en una nueva arma arrojadiza del discurso político. ¿Qué provocó el fallo del sistema? El debate de las renovables Las energías limpias cobraron un notable protagonismo tras el apagón eléctrico. Más allá de la negativa de determinados partidos de la derecha a apostar por la sostenibilidad y el medio ambiente, esta situación de cero electricidad que se dio tuvo lugar en pleno debate sobre el futuro de las energías nucleares y la disminución de estas por la que se venía trabajando. Según explicó el presidente del Gobierno, el fallo del sistema se debió a unas fuertes oscilaciones en la producción de electricidad que se dieron en algunas plantas fotovoltaicas del suroeste del país. Aquello fue suficiente para que el consenso que había solido haber en torno a las energías renovables en España se tambaleara y el discurso político comenzara a cargar contra el Ejecutivo nacional por lanzarse a una "carrera desquiciada por ser el país más verde entre los verdes". Según el informe de los operadores de redes europeos, Entsoe-E, que se elaboró a lo largo de meses, el apagón fue debido a una "cascada de sobrevoltajes", en la que fallaron múltiples elementos, y entre ellos uno de los más importantes fue el control de tensión por parte del sistema. Tal y como exponía, "el problema aquí no es que hubiera renovables, sino que se necesita una generación que tenga control de voltaje", y ese control de tensión se puede hacer "del mismo modo" con energías verdes que con cualquier otra fuente. En definitiva, el sistema español, su manera de regular la energía, "no permite a las renovables controlar la tensión de forma efectiva", lo cual provocó que no pudieran absorber o liberar a la red energía reactiva. Es por ello que, tal y como han remarcado distintos expertos en este tiempo, no se puede culpar a las energías limpias de que esto sucediera. Sin embargo, sí que se haya una diferencia notable entre las energías renovables y las nucleares o tradicionales, no siendo otra que estas segundas sí tienen permitido controlar la tensión que general...
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