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Arturo Valls tiene uno de los matrimonios más discretos de la televisión. El humorista y presentador de televisión se casó en 2009 y, desde entonces, apenas se han conocido detalles sobre su mujer. Ella es Patricia María Santiveri, una persona anónima que, si bien le apoya en su carrera pública, no le acompaña frente a las cámaras. «Hay parejas del mundo audiovisual que se entienden muy bien, pero el hecho de no estar todo el rato hablando de lo mismo y que compartas cosas más domésticas con otras inquietudes me parece fundamental. Coger la bici, viajar, ponernos a cocinar, irnos a conciertos, viajar… Hacer cosas que no sean trabajo es bastante sano», confesó recientemente el presentador de 'Mask Singer'. En esta misma entrevista para Semana, el valenciano también expresó su cariño por su hijo. El matrimonio tiene un único hijo, Martín Valls, que nació el mismo año de la boda. Tiene 16 años y el próximo mes de junio de 2026 cumplirá 17 años. La pareja ha trabajado durante años en que su hijo disfrute de una privacidad inusual. El menor ha crecido lejos de la dinámica de fama infantil que suelen experimentar otros hijos de famosos. La prensa ha pixelado su rostro cuando le fotografiaban de vacaciones junto a su padre y apenas le ha acompañado en eventos ni programas públicos. Cuando Arturo Valls le menciona, evita compartir detalles íntimos, aunque esta semana ha relatado un episodio personal, para sorpresa de sus seguidores. El valenciano ha explicado en una entrevista en Semana que la adolescencia de su hijo está siendo dura El presentador confiesa que lo lleva «mal», especialmente en el plano emocional, «porque no se acaba de entender». El joven Martín estaría viviendo un adolescencia inestable y con muchos cambios en su actitud, algunos de ellos que afectan a su padre. «Yo no me veía a esa edad con esa pesadumbre. Ya no le hacen gracia las bromas que le hacía. Todo te lo cuestiona. Cree que tiene razón siempre. Yo le insisto en la suerte que tiene. Pero entiendo que está creando su propia identidad y que esto tiene que ser así», acepta Valls. Tampoco comparten intereses profesionales. Si bien el joven es creativo, no tiene una vocación clara hacia el mundo de la televisión en directo. Le gusta «la ficción, las series, el cine» y en ocasiones ha acompañado a su padre en rodajes: «Ha salido en casi todos haciendo algún cameo». Está a punto de elegir su futuro y parece que escogerá algo relacionado con la producción musical. «Ahora está perdidísimo, como todos a esa edad. Pero le gusta la producción musical con el ordenador y está todo el día enganchado, cosa que sufro porque algún concierto de reguetón me he comido». La fama de Arturo le ha servido a Martín para conocer la industria musical desde dentro y aprender de esta pasión a nivel profesional: «Tiene un padre conocido que le lleva a los camerinos de los artistas que le gustan y eso, para él, es una suerte. El mundo del fútbol también le gusta; quizá le veo dedicándose al periodismo deportivo». Hablando de deportes, Arturo y Martín son seguidores del Valencia C.F. y han formado pareja para ir al estadio a ver a su equipo un par de veces al mes. «Soy futbolero, mi hijo también, y nos sacamos los abonos del Valencia».
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