Diario de Noticias
Los tribunales volvieron ayer a llamar nuestra atención. En algunos casos, fueron escenario de la materialización de una evidencia; en otros, de una trama chirigotesca. Llegó Jordi Pujol a que le dijeran lo que se sabía: que un anciano de 95 años con principio -como mínimo- de alzhéimer no está para que le juzguen. Se cae el morbo de ver al expresident en el banquillo, pero no el caso, ya que hay 25 acusados, entre ellos sus siete hijos.
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