Cope Zaragoza
En un contexto de profunda transformación del mercado de trabajo, Cáritas ha logrado mejorar en 2025 su tasa de inserción laboral entre las personas en situación de exclusión social. De las 65.560 personas que participaron en sus programas de empleo, la organización consiguió un puesto de trabajo para 14.639 personas, lo que equivale a una tasa de éxito del 22,33% y supone dos puntos porcentuales más que el año anterior. Estos datos se recogen en el informe de Economía Solidaria 2025, presentado por Cáritas Española en Barcelona. El balance, publicado con motivo del Día Internacional del Trabajo, pone en valor un modelo económico centrado en las personas frente a un escenario marcado por la inestabilidad y la precariedad laboral. Ana Heras, coordinadora del equipo de Economía Solidaria de Cáritas Española, señala que con estos programas la entidad busca ser "testimonio de que hay otra forma de gestionar los asuntos económicos, que es posible poner el cuidado de la vida en el centro a la hora de producir, comercializar, financiar y consumir". Para ello, la organización defiende "el empleo digno, la economía social, el comercio justo, las finanzas éticas y el consumo responsable". Durante 2025, Cáritas ha destinado una inversión récord de 157,3 millones de euros a sus iniciativas de economía solidaria, un 8,63% más que el año anterior. De este total, 40,4 millones de euros se invirtieron directamente en itinerarios de inserción sociolaboral, que incluyen orientación, intermediación con empresas y formación. Según Heras, los estudios demuestran que "a medio y largo plazo el retorno económico de los programas de capacitación profesional y de acceso al empleo llegan a triplicar la inversión realizada". Explica que con estos proyectos, las personas "ganan en autoestima, en reconocimiento social y en acceso a derechos", contribuyendo activamente al desarrollo económico. La economía social concentró la mayor parte de los fondos, con más de 116 millones de euros. Este sector, impulsado por Cáritas, ya representa el 11,1% del PIB en España. La apuesta de la organización por este modelo le ha permitido consolidarse como una de las mayores promotoras de empresas de inserción del país, con 3.158 puestos de trabajo y 271 líneas de negocio que facturaron 92,2 millones de euros en 2025. El proyecto Maná es la última iniciativa en incorporarse al ecosistema de economía social de Cáritas. Financiado por el Fondo Social Europeo, su objetivo es replicar el modelo de éxito de Formació i Treball en el uso de alimentos recuperados para generar empleo inclusivo en la hostelería. Desde su sede en Barcelona, el programa recuperó en 2025 más de 250.000 kilos de alimentos, que se transformaron en productos de restauración, catering y comida a domicilio. Actualmente, los alimentos recuperados suponen cerca del 20% de la materia prima utilizada. Marina Arnau, codirectora de Formació i Treball, explica el principal reto del proyecto: "La mayor dificultad del proyecto es de tipo logístico, ya que desconocemos con antelación qué alimentos recibiremos por donación por lo que cada día debemos equilibrar lo que llega con las necesidades de nuestras líneas de distribución para garantizar el máximo aprovechamiento alimentario".
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