Cope Zaragoza
El cultivo de colza en La Rioja ha sufrido un desplome histórico en la última campaña, rompiendo una tendencia de crecimiento que duraba 15 años. Según los datos proporcionados por la UAGR, la superficie cultivada se ha reducido en 1.000 hectáreas, pasando de las 3.300 de la campaña anterior a las 2.300 actuales. Esta cifra representa una caída de más de un 30% en solo un año. El campo riojano atraviesa un momento especialmente complejo, marcado por una profunda incertidumbre y una suma de factores que comprometen la rentabilidad de las explotaciones. A las dificultades del mercado se suman problemas como sequías, tormentas de pedrisco y retos en sanidad animal, que han mermado las cuentas de agricultores y ganaderos. Ante esta situación, el Gobierno de La Rioja ha presentado un nuevo paquete de medidas para aliviar su carga fiscal y de liquidez. En la campaña de la renta de 2026 se activarán hasta 15 incentivos fiscales específicos para el sector. Entre ellos, destacan las deducciones en el tramo autonómico del IRPF, que pueden alcanzar los 1.000 euros para jóvenes agricultores que se incorporan a la actividad, ayudándoles a afrontar gastos como las cuotas de la Seguridad Social. También se contemplan deducciones de hasta 100 euros por pertenecer a organizaciones profesionales agrarias. Junto a estas ayudas directas, el plan incluye importantes ventajas en impuestos vinculados a la tierra. Se bonifica hasta el 100% de los tributos derivados de los arrendamientos de fincas rústicas y se aplica un tipo superreducido del 2% en las transmisiones de estas tierras. Además, se reduce al 99% la carga fiscal en procesos de relevo generacional, como donaciones y sucesiones, y se elimina por completo en la agrupación de parcelas. El agricultor de Baños de Río Tobía, Óscar Bobadilla, atribuye este drástico descenso principalmente a la climatología adversa. Según explica, la falta de lluvias durante los meses de siembra fue determinante. "Principalmente, fue porque el mes de septiembre y la primera quincena de octubre, pues ha sido muy seca, con poca pluviometría, y entonces eso ha dificultado la siembra, y mucha gente, pues ha decidido no sembrar este cultivo", afirma Bobadilla. A pesar de la fuerte caída, el agricultor no cree que la colza haya dejado de ser una opción viable y asegura que su rentabilidad es similar a la de otros cultivos. "La colza es igual de rentable que el resto de los cereales, al final la rentabilidad la tienes que hacer en toda tu explotación", señala. Además, destaca su importancia en la rotación de cultivos, ya que "tenemos pocos cultivos alternativos para hacer rotación". De cara al futuro, Bobadilla considera que la evolución de la colza en La Rioja "depende mucho de la climatología del mes de septiembre y de la primera quincena de octubre". A este factor se suman otros desafíos, como el aumento de los gastos de producción y las crecientes restricciones en el uso de productos fitosanitarios. "Cada vez tenemos menos herramientas para trabajarla. Los insecticidas cada vez funcionan menos, cada vez nos quitan más herbicidas", lamenta. La colza es un cultivo polivalente cuyos granos se destinan a diversos usos. Entre ellos se encuentran la producción de aceite de colza, que según Bobadilla, "aunque tiene mala fama, es mucho más sana que otras aceites de palma". También se emplea para la fabricación de biodiesel y como comida para pájaros.
Go to News Site