Collector
El rostro real de la 'X' de la Iglesia en la Declaración de la Renta: un hogar para madres jóvenes sin recursos en Málaga | Collector
El rostro real de la 'X' de la Iglesia en la Declaración de la Renta: un hogar para madres jóvenes sin recursos en Málaga
Cope Zaragoza

El rostro real de la 'X' de la Iglesia en la Declaración de la Renta: un hogar para madres jóvenes sin recursos en Málaga

La campaña de la declaración de la renta trae consigo una decisión que va más allá de los impuestos: marcar o no la casilla 105 de la Iglesia Católica. Esta simple acción contribuye al sostenimiento de una red que incluye a más de 34.000 profesores de religión, 82.000 catequistas, casi 52.000 parroquias rurales y urbanas, y cerca de 10.000 centros de asistencia y sanitarios que inciden directamente en la vida de millones de personas. En total, la Iglesia y sus instituciones atienden a casi 4 millones de personas en centros asistenciales, incluyendo a más de 63.000 menores y 1,4 millones de alumnos en sus centros educativos. La aportación de los contribuyentes también sostiene los casi 49 millones de horas que sacerdotes, voluntarios y seglares dedican a la actividad pastoral y social en todo el país. Para poner rostro a estas cifras, el programa 'El Cascabel' de TRECE, dirigido por José Luis Pérez, ha conversado con Isabel Téllez, técnico responsable del proyecto 'Hogar San Carlos' de Cáritas Diocesana de Málaga. Este centro acoge a madres jóvenes, con una edad máxima de 35 años, y a sus hijos, mujeres que "por decisiones desafortunadas de la vida se han visto casi en situación de calle". El objetivo principal, según Téllez, es "darle normalidad a su vida para que puedan insertarse en la sociedad". El proyecto es una colaboración entre Cáritas Diocesana de Málaga y las religiosas filipenses. De hecho, una comunidad de cuatro religiosas convive diariamente con las usuarias, lo que, según Téllez, "le da a la casa el carácter de hogar". En el centro se acogen actualmente a cuatro mamás y cuatro menores, a quienes se trata "como si fueran parte de nuestra familia" para que ellas también se sientan parte de esta comunidad. El acompañamiento va mucho más allá de ofrecer un techo y comida. Con cada mujer se diseña un plan de intervención personalizado que aborda todos los aspectos de su vida: formativo, laboral, emocional y de gestión de ahorros. "Tenemos también muy en cuenta sus necesidades, lo que ellas piensan, lo que ellas quieren, lo que ellas sueñan con sus vidas y sus hijos", explica la responsable del proyecto. La estancia media en el hogar es de dos años, un tiempo necesario dado que la mayoría de las mujeres son extranjeras y los procesos de regularización y laborales requieren tiempo. Estos planes se revisan cada seis meses para adaptarlos a la evolución y necesidades de cada familia, buscando siempre su plena autonomía. Para lograrlo, el Hogar San Carlos tira de toda la red que lo rodea. Tienen acuerdos con otras entidades para ofrecer atención psicológica y derivan a las mujeres a programas de formación y empleo, además de contar con el centro de formación propio de Cáritas. El fin último es "que las chicas salgan capacitadas de la casa y puedan ser unas madres autónomas con sus hijos", subraya Téllez. El sostenimiento de este proyecto es un desafío diario, ya que "no está subvencionado a nivel público ni privado". La mayor parte del coste lo asume Cáritas Diocesana a través de su red de socios y donantes, junto con la aportación de la propia congregación. En esencia, los gastos del proyecto son asumidos por "la propia iglesia", conectando directamente con la aportación de la declaración de la renta. Esta dependencia de fondos propios obliga a una gestión minuciosa de los recursos. "Tenéis que mirar hasta el último euro", le comentaban en el programa. Para ello, son "creativos" y establecen vínculos con cofradías y Cáritas parroquiales, encontrando siempre las puertas abiertas para seguir dando una oportunidad a quienes más lo necesitan.

Go to News Site