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A partir de septiembre, los estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de la Carlos III se podrán encontrar por los pasillos con la que, posiblemente, será su Reina. La universidad madrileña es una de las públicas con un lugar privilegiado en los ránkings por su proyección internacional, su índice de empleabilidad y sus elevadas notas de corte, que siempre le han garantizado la presencia de alumnos brillantes (o, al menos, empollones). En el imaginario colectivo, esta universidad nacida en democracia y fundada por el socialista Gregorio Peces-Barba siempre fue el lugar predilecto de la izquierda caviar madrileña, aunque en la realidad el estereotipo no siempre haya resultado acertado. «Sí, es una facultad mayoritariamente 'progre', lo que se puede leer como un guiño, un intento de ser la princesa de todos», introduce Gonzalo Adán, que es doctor en Psicología Social y director de Sociométrica. Más allá de que la Carlos III sea el lugar donde ejercen su libertad de cátedra los politólogos favoritos de 'La Sexta', Lluís Orriols y Pablo Simón, varios académicos señalan que de la elección de la Princesa de Asturias se pueden extraer varias conclusiones interesantes. En primer lugar, el simbolismo de que haya escogido el grado de Ciencias Políticas y no el de Derecho , que su padre cursó en la Universidad Autónoma de Madrid. «Es un gesto de modernidad. Tradicionalmente, aquellos que habían administrado el poder estudiaban Derecho», refiere Luis Bouza, que es profesor en el Departamento de Ciencia Política de la Autónoma, aunque antes pasó por la Carlos III. «Es una universidad de corte progresista, como la que escogió Felipe VI, aunque quizá la Carlos III es algo más moderna, tiene a gente más joven dando clase», continúa Bouza. La Ciencia Política que allí se enseña la imparten profesores en su gran mayoría educados en la Fundación Juan March , que creó un centro en 1987 y produjo más de cien doctores con los que «se dio la vuelta a la disciplina en España, que en los ochenta era la más deprimida del país junto a la sociología», recuerda Javier Gomá, filósofo y actual director de la Fundación Juan March. Que haya elegido Ciencias Políticas, dice Gomá, indica que la Princesa tiene margen de elección dentro de una carrera diseñada institucionalmente, pues seguramente no podría estudiar Medicina aunque lo deseara. «Hay un concepto de república que no tiene nada que ver con la naturaleza del jefe de Estado y si es o no rey. Me refiero al sentido de la República de Platón: conocer el funcionamiento del poder y sus formas. En ese sentido la Princesa ha elegido ser republicana en una universidad pública madrileña», remata. Precisamente, en diciembre, Leonor acudió a ver la obra 'Filosofía Mundana' a la Nave 10 de Matadero, basada en un libro de Gomá. «La Reina volvió después de haberla visto en noviembre, y la Princesa vino a toda prisa de su formación militar», recuerda hoy el filósofo. En línea con lo que apunta Gomá, el plan de estudios de Políticas en la Carlos III le ayudará a lidiar con la nueva política. «Nuestro plan ha estado más separado del mundo del Derecho y la presencia de las Relaciones Internacionales ha sido testimonial», asegura Pedro Riera, que es el director del Departamento de Ciencias Sociales de esta universidad. «En su lugar se le ha dado un gran peso a los actores políticos, al conocimiento de los partidos y también a la comunicación política», afirma. Entre las asignaturas que podrá cursar están Análisis Electoral, Humanidades, Principios de Economía, Estadística, Sociedad de la Información y de las nuevas tecnologías, Política local, Comunicación Política.... Leonor aprenderá sobre las estrategias de los Iván Redondo del momento, pero también cómo funcionan internamente los partidos, cómo surgen los movimientos sociales o cómo pensaba Locke. Por descontado, también cursará la asignatura de Derecho Constitucional, que está en el plan. Pero, ¿es esta formación jurídica suficiente para la futura jefa del Estado? «No hace falta que un monarca sea un experto jurista, pero es cierto que necesitaría un plus en formación jurídica fuera del grado», matiza Miguel Revenga, que es catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Cádiz. Ya que la carrera solo prevé un cuatrimestre de Constitucional, desde el Palacio de la Zarzuela ya se ha previsto que Leonor profundice en esta materia, dado que todas las atribuciones de la Jefatura del Estado están contempladas en el Título II sobre la Corona. La Heredera contará con un jurista que hará las veces de tutor y que le irá introduciendo en todas las materias de Derecho que ella deba reforzar y profundizarán en ellas siguiendo un programa de sesiones, que se desarrollarán en el Palacio de la Zarzuela. En ellas también conocerá el VIII sobre la Organización Territorial. En principio, está previsto que estas clases las reciba semanalmente, pero estarán sujetas a cambios según su agenda universitaria y los actos oficiales que pueda tener. «Lo positivo es que saldrá de la Carlos III con una gran formación en la dinámica de los partidos y, además, ha escogido el que, junto al de la Autónoma de Madrid y al de la Pompeu Fabra de Barcelona es uno de los campus más reputados en lo que a Ciencia Política se refiere», concluye Revenga, que fue director del Instituto de Derecho Público Comparado de la Carlos III. «Creo que ha sido muy valiente y rompe con el clásico de Derecho y Economía», opina el sociólogo Gonzalo Adán. Asimismo, añade que en un contexto de « hiperpolitización de todo » donde el bipartidismo ha muerto, son unos estudios que le preparan para navegar los tiempos de hoy. «El plan de estudios destaca también por la presencia de métodos cuantitativos y no tan 'de letras', pues es un grado moderno en cuanto a la metodología e incorpora la estadística», termina Adán. Hay que tener en cuenta que cuando Felipe VI ingresó en la Autónoma en el año 1988, la disciplina de la Ciencia Política no tenía en España «ni la reputación ni la enjundia que tienen hoy», refiere Pedro Riera, que podrá ser profesor de la Princesa Leonor. «La elección también es síntoma de una equiparación de nuestro país en el contexto europeo, donde la Ciencia Política tiene una larga tradición», interpreta. En este sentido, Luis Bouza cree que el 'boom' de esta disciplina (que apenas tiene 50 años de historia en España) se ha producido en los últimos diez o quince años. Para Tania Alonso, de Remco (Red para el Estudio de las Monarquías Contemporáneas), lo más interesante es que Leonor no se salte la universidad. «¡Podría! Podría haber optado por una formación privada o completamente diseñada a medida. Ella no necesita un grado para acceder al mercado laboral». Y añade que la apuesta por la universidad en las casas reales reconoce el valor formativo de la institución académica más allá de su utilidad profesional inmediata. ¿Hay una carrera ideal? Sobre cuál sería para una futura Reina, Alonso cree que no existe, pues lo mejor es «un itinerario». «Una futura jefa del Estado necesita Derecho Constitucional, Historia, Relaciones Internacionales, Economía, pensamiento político, Comunicación, protocolo... Me parece que ha sido un acierto».
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