COPE
El Ayuntamiento de Logroño ha cerrado el albergue municipal de peregrinos en plena temporada alta del Camino de Santiago, que se extiende hasta octubre. La medida deja indisponibles sus 70 camas en los meses de mayor afluencia, obligando a los caminantes a buscar alternativas como la casa parroquial de Santiago, que solo dispone de 30 plazas y se encuentra desbordada. La Asociación Riojana de Amigos del Camino de Santiago, que ha gestionado el centro durante las últimas tres décadas, entregó las llaves el pasado lunes. El consistorio justifica el cierre por la necesidad de realizar obras de acondicionamiento, con un presupuesto de casi 30.000 euros para pintar y reparar puertas y barandillas. Además, ha decidido no renovar la concesión directa a la asociación y sacar la gestión a concurso público, aludiendo a una ordenanza de 2025 que, según el Ayuntamiento, impide la adjudicación directa. La previsión es que el albergue reabra a mediados de mayo con un nuevo gestor. La decisión ha generado un profundo malestar en la Asociación Riojana de Amigos del Camino de Santiago. Su presidente, Juan Cruz Cabrito, ha cuestionado en COPE Rioja la necesidad del cierre total por unas obras que considera menores. “No entendemos que para pintar y cambiar las puertas haya que cerrar el albergue”, ha declarado, recordando que “el año pasado se remodelaron completamente los aseos, las duchas y los baños, y estuvo abierto el albergue”. Desde la asociación, que este año celebra su 40 aniversario, califican la situación como una “mala jugada por parte del ayuntamiento”. Cabrito también pone en duda la justificación legal para el cambio de modelo de gestión, afirmando que “las explicaciones que da el concejal no son ciertas”. A pesar de todo, ha confirmado que se presentarán al concurso, aunque describe el pliego de condiciones como “complicado” y con peticiones “que no tienen ningún sentido”. El Camino de Santiago tiene un impacto económico de 9 millones de euros anuales en La Rioja, una región que atraviesan unos 60.000 peregrinos cada año. El cierre del albergue de Logroño se produce en un momento en que el Camino Francés pierde fuelle frente a otras rutas y se detecta un descenso del peregrino nacional, siendo entre el 80% y el 90% de los caminantes extranjeros. Mientras se resuelve el concurso, la asociación sigue informando a los peregrinos sobre el cierre y les recomienda buscar alternativas. Cabrito lamenta la situación de los afectados, que se ven “mal acomodada” en espacios improvisados como sacristías y pasillos. “No tiene sentido tener a la gente tirada”, ha concluido.
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