Faro de Vigo
La arena de A Compostela se convirtió este miércoles en un aula abierta al mar. No hubo pupitres, pero sí aprendizaje. No hubo pizarra, pero sí pequeños restos de plástico escondidos entre la arena que sirvieron para explicar una de las grandes amenazas de los océanos. Allí, en plena actividad de recogida y sensibilización ambiental, el colegio Sagrada Familia Filipenses recibió la felicitación del Concello de Vilagarcía tras ser reconocido por la Unión Europea como Escola Azul, una distinción que certifica el compromiso del centro con los ecosistemas acuáticos.
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