El Plural
La grieta continúa abriéndose dentro de Vox en Castilla-La Mancha y ya no se disimula. La vicealcaldesa de Toledo, Inés Cañizares, ha vuelto a marcar distancias con la dirección nacional del partido que lidera Santiago Abascal, esta vez a cuenta del polémico concepto de la "prioridad nacional", convertido en uno de los ejes ideológicos de Vox de los últimos días. La dirigente toledana ha asegurado, en rueda de prensa, que no comparte el planteamiento que su propio partido está intentando introducir tanto en el Congreso como en determinados gobiernos autonómicos, al igual que llevarán sus compañeros de partido a las Cortes de Castilla-La Mancha. "No estoy de acuerdo", ha afirmado con claridad, para añadir un argumento que choca frontalmente con la línea dura de su formación: "cuando hablamos de atender a las personas, tenemos que tener humanidad". En este sentido, ha subrayado que no se puede perder de vista que se está hablando de seres humanos, incluso en el debate sobre el acceso a la sanidad o a ayudas sociales. El pronunciamiento llega en un momento especialmente sensible, con Vox presionando para que ese principio de preferencia nacional se traduzca en medidas concretas que dejarían en desventaja a inmigrantes en situación irregular. Una propuesta que ha generado un fuerte rechazo político y jurídico por su posible choque con la Constitución Española, pero que ahora también encuentra contestación dentro del propio partido. No es la primera vez que Cañizares se desmarca. La vicealcaldesa ya había mostrado previamente su incomodidad con la estrategia de la dirección nacional e incluso ha llegado a reclamar un congreso extraordinario en Vox, un movimiento que la sitúa en el sector crítico. Además, su cercanía a la fundación impulsada por el exdirigente Iván Espinosa de los Monteros refuerza la idea de que existe un pulso interno sobre el rumbo ideológico del partido. Hace unos días decía lo contrario Sin embargo, su discurso actual no está exento de contradicciones. Hace apenas unos días, la propia Cañizares defendía una postura mucho más alineada con el planteamiento de Vox, al señalar que "si no podemos dar cobertura, no podemos admitir a más personas", introduciendo de facto un criterio de limitación vinculado a la capacidad del sistema. Un argumento que, en la práctica, se acerca a la lógica de la prioridad nacional que ahora cuestiona. Esa dualidad ha alimentado las críticas y ha evidenciado las tensiones internas en una formación que trata de proyectar firmeza ideológica mientras lidia con discrepancias cada vez más visibles. La dirigente toledana ha intentado situarse en una posición intermedia, rechazando lo que considera excesos del planteamiento oficial pero sin romper completamente con el marco discursivo del partido. En su intervención, también ha cargado contra lo que ha definido como la "hipocresía" de los partidos, tanto de izquierda como de derecha, reprochando el uso interesado del debate migratorio. Ha pedido "bajar el tono y subir el nivel intelectual", en un mensaje que, indirectamente, también interpela a su propia formación en pleno endurecimiento de su discurso.
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