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El Madrid se impone al contexto, a la desgracia y al Hapoel
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El Madrid se impone al contexto, a la desgracia y al Hapoel

Es imposible escapar al ambiente extraño que acecha al playoff de la Euroliga. El Hapoel Tel Aviv lleva todo el año jugando en pabellones vacíos, porque la geopolítica es testaruda, pero el Real Madrid ha hecho un esfuerzo para no regalar su ventaja de campo conseguida en la cancha y ha dispuesto que al menos sus abonados no se pierdan el punto más alto de la temporada. Pagar la cuota para perderse el plato principal no era aceptable. En la previa del primer partido se acumulan furgones de policías, drones, un helicóptero, un fuerte perímetro de seguridad con revisión de carnets de identidad y detección de metales. Hay algunos manifestantes con banderas palestinas y más calma que otra cosa. La entrada de aficionados es a cuentagotas hasta lograr un pabellón a media entrada, pero con ruido suficiente para amedrentar. Todo tiene ese aroma anómalo y tampoco el partido acompaña en el arranque. Edy Tavares, quizá el jugador más decisivo del Madrid, se marcha al vestuario cojeando y con cara de circunstancias. Algo tiene en la rodilla. Los blancos han planeado minuciosamente el año para administrar minutos y llegar pletóricos a este momento, pero un mal gesto como este es capaz de destrozar cualquier previsión. Bien es cierto que los israelíes se encuentran pronto con un contratiempo similar. En su caso el caído es Elijah Bryant, el mejor jugador de su temporada. Mucho drama para un playoff que no ha hecho más que empezar. Sin ellos la eliminatoria necesariamente cambia, por más que haya un macabro equilibrio en la desgracia. Los blancos pasan los primeros minutos sin Tavares un poco confundidos con Oturu aprovechándose de la coyuntura. El Hapoel le busca pero el Madrid encuentra el antídoto: Alex Len. El ucraniano ha estado lejos de ser protagonista esta temporada, pero si el pívot titular no está él sí tiene, a diferencia de Garuba, el tamaño para defender a los pívots más grandes de Europa. Y, aunque algo le frena, Oturu termina siendo el mejor de los de Itoudis. Todos los accidentes no cambian que el favorito, el local, se haga fuerte. Campazzo agarra el partido por la pechera y lo lleva al ritmo que busca el Madrid, que es el de no conceder espacio a la locura. El argentino mezcla su tempo con algunos triples para tomar una ventaja que pronto se hace amplia. Los intentos de acercarse son más que espejismos, el Madrid va reafirmando su jerarquía contra un rival que, aunque millonario, no deja de ser un recién llegado a la Euroliga. Solo al final, maquilla su derrota y la deja en cuatro puntos Scariolo ha hecho lo posible para armonizar la salvaje temporada europea y que los suyos lleguen frescos al final. Se nota, y es todo lo contrario de lo que le ocurre al Hapoel, que se fue deshinchando por el camino. Es posible que las estrellas del Madrid no sean las más brillantes, sus jugadores no están en el quinteto del torneo, pero la profundidad del elenco y la calidad media pueden compensar el balance. Toda esa ilusión, eso sí, queda con el asterisco Tavares. Si lo suyo se alarga el problema es grande.

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