la diaria
El adiós a Luis Brandoni como despedida a una época de Argentina. Hay una forma muy rioplatense de estar roto: es esa suerte de dignidad sostenida por un hilo de fe, la del tipo que se pone la camisa más prolija que tiene para ir a pedir un crédito hipotecario que sabe que le van a negar (o que, en algún momento, va a tener que abandonar por falta de pago). Esa mezcla de sobregiro intelectual, anticuerpo al dolor, añoranza por el pasado y un presente que te escu... Continuar leyendo...
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