Diario de Noticias
Últimamente hay algo que llama la atención en determinados discursos institucionales y educativos: cuando se abordan cuestiones que afectan de forma clara y específica a las mujeres, la palabra mujer desaparece. En su lugar aparecen otras: cuerpos, personas, personas que habitan cuerpos, incluso expresiones como acuerpar. Un lenguaje que, bajo apariencia inclusiva, tiene un efecto muy concreto: diluir el sujeto.
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