Diario de Noticias
Pocas rutinas están tan arraigadas en la vida cotidiana como la siesta. Durante generaciones, ese paréntesis a mitad del día ha formado parte de los ritmos habituales. Hoy, lejos de quedar como una costumbre heredada, la ciencia la respalda como una herramienta eficaz para mejorar el rendimiento mental, reducir el estrés y favorecer el equilibrio del organismo.
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