El Plural
Donald Trump ha vuelto a hacer saltar las alarmas en la comunidad científica estadounidense. La Administración republicana ha destituido de forma abrupta a los miembros del National Science Board, el Consejo Nacional de Ciencia, un órgano independiente creado en 1950 que supervisa la Fundación Nacional de Ciencia y asesora tanto al Gobierno como al Congreso en materia de investigación, innovación y política científica. La decisión, comunicada por correo electrónico y sin explicaciones detalladas, llega en un momento especialmente sensible: el organismo ultimaba un informe sobre el deterioro de la posición científica de Estados Unidos frente al avance de China. La fulminación del consejo supone un golpe directo a una de las instituciones clave del ecosistema investigador norteamericano. Según la información adelantada por medios estadounidenses, los miembros recibieron un mensaje de la Oficina Presidencial de Personal en el que se les notificaba la "terminación inmediata" de sus cargos. El movimiento ha sido calificado por antiguos responsables del organismo y por representantes demócratas como un ataque político a la ciencia y a la innovación, precisamente cuando Washington afronta una competición estratégica cada vez más dura con Pekín. El informe incómodo: China pisa el acelerador El dato más revelador no está solo en los ceses, sino en el contexto en el que se producen. El Consejo Nacional de Ciencia trabajaba en un informe sobre el estado de la ciencia estadounidense que, según una de sus integrantes cesadas, Yolanda Gil, advertía de la creciente superioridad científica de China en áreas estratégicas. El documento apuntaba al avance sostenido de Pekín en inversión en I+D, producción científica y capacidades tecnológicas, al tiempo que Estados Unidos mostraba síntomas de retroceso por los recortes, la incertidumbre presupuestaria y la politización de sus agencias públicas. La lectura política es difícil de evitar. Trump, que ha construido buena parte de su discurso internacional sobre la promesa de restaurar la supremacía estadounidense, se encuentra ahora con un diagnóstico que contradice esa narrativa: China no solo compite, sino que en determinados terrenos empieza a superar a Estados Unidos. En lugar de reforzar la independencia del organismo encargado de analizar ese desafío, la Casa Blanca ha optado por vaciarlo de golpe, abriendo la puerta a su sustitución por perfiles más afines a la agenda presidencial. El Consejo Nacional de Ciencia no era un comité ornamental. Entre sus funciones figuraban aprobar grandes partidas de financiación, orientar la estrategia de la Fundación Nacional de Ciencia y ofrecer recomendaciones al Congreso y al Ejecutivo. La NSF, por su parte, es una de las grandes columnas vertebrales de la investigación básica en Estados Unidos, con un presupuesto cercano a los 9.000 millones de dólares y un papel decisivo en universidades, laboratorios y proyectos tecnológicos de largo alcance. La decisión se produce además tras meses de presión sobre la propia Fundación Nacional de Ciencia. La Administración Trump ya había propuesto recortar más de la mitad de su presupuesto, aunque el Congreso bloqueó esos planes. Para sus críticos, la destitución del consejo allana el terreno para nuevos recortes y...
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