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Caen los últimos españoles en dobles: «Duele menos en un torneo así»
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Caen los últimos españoles en dobles: «Duele menos en un torneo así»

Es, el tenis, un deporte solitario, de esos en los que «te vas por ahí lejos y estás prácticamente solo en la pista». Al menos, es lo que Pablo Llamas percibe sobre la pista y fuera de ella, un sentimiento que ha logrado dejar atrás en el Mutua Madrid Open. En este torneo jugaba en casa y, sobre la tierra batida, no le abandonó su compañero, Benjamín Winter. Eran ellos la única pareja española no eliminada en dobles. Habían caído ya Marcel Granollers y su compañero argentino Horacio Zeballos y, en segunda ronda, lo hacían Cristina Bucsa y Nicole Melichar-Martínez. Este miércoles, se diluía la última esperanza nacional, arrebatada por los franceses Sadio Doumbia y Fabien Reboul, que se enfrentarán en cuartos de final con el británico Luke Johnson y el polaco Jan Zielinski. La derrota, para los españoles, es más fácil de llevar cuando se sufre en casa, sin un avión que coger o una maleta que llenar. «En un torneo así, con toda la gente fuera, con todo el apoyo en la grada, la verdad es que duele un pelín menos que cuando te vas por ahí tú solo, con tu equipo apartado del mundo», reconoce Winter, que no puede evitar masticar los errores durante más tiempo, aunque «hay derrotas y derrotas». La de este miércoles la achacan a detalles. La estrategia de su compañero, por el contrario, es un olvido rápido. Sacar lo positivo, aprender de sus errores y trabajar por enmendarlos. Será porque juegan en casa que no dejan de sonreír al término de su partido, a pesar de que se marchan, cuando ya han dejado la tierra batida y es el momento de atender a la prensa. Es que, dicen, competir en este torneo ha sido «una experiencia inolvidable». «Desde el momento en el que nos dan la acreditación y nos sentimos aquí, en un torneo en casa, que lo has visto millones de veces por la tele y lo has vivido como espectador y como aficionado, pues vivirlo desde dentro es un regalo», agradecía Benjamín. Asiente Llamas a las palabras de su compañero, compenetrados en sus palabras tanto como en pista, añadiendo que todavía no están acostumbrados a «este tipo de situaciones». Y esperan repetirlo. Con 23 años, el jerezano Pablo Llamas ostenta el puesto 267 en el ranking de dobles y 145 en el individual. De 27, Benjamín Winter se posiciona el 211 en dobles y 1.012 en solitario. Más allá de los números, esta pareja está convencida de que, para ser compañeros de éxito, es fundamental la comunicación y el compromiso. «Que no haya caritas, que no te gires y veas la típica carita así de las que da rabia e impotencia», se ríe Llamas, que buscaba un tenista alegre, con el que pasárselo bien, además de que le animase en los puntos fallados. «Que te corrija» era también requisito y, para él, Winter recoge todo lo que nombra. Benjamín asiente y afirma que, precisamente, son compañeros por estas cosas, porque buscan lo mismo sobre la pista. «Convives día a día, te pasas todo el día en el club, compartes comida, charlas, incluso a veces te toca compartir habitación», dice, pues la hermandad se prolonga ya incluso fuera de la tierra batida.

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