COPE
La archidiócesis de Burgos ha presentado el programa Piedras Vivas, una iniciativa que busca transformar la belleza arquitectónica de la Catedral de Burgos en “solidez social”. El proyecto, impulsado por el presidente del cabildo, Félix Castro, y el director de estrategia, Jaime Prado, pretende crear una red de solidaridad junto al tejido empresarial burgalés para desarrollar proyectos sociales a través del mecenazgo. El programa se estructura en tres grandes áreas de actuación. Según ha detallado Jaime Prado, se financiarán proyectos relacionados con la caridad y la atención a los más vulnerables, las misiones, y el mantenimiento del patrimonio de una de las archidiócesis más grandes de España, con 1004 parroquias y más de 1500 templos. Félix Castro ha subrayado que esta iniciativa busca generar un tipo de belleza “menos visible que lo patrimonial, pero mucho más profunda”. El objetivo es que los proyectos sociales sean la “concreción de esa caridad organizada” que restaura la dignidad de las personas. Como ha señalado, la idea es que “esta belleza constructiva, esta solidez arquitectónica se puede transformar en una solidez social”. El programa Piedras Vivas también nace con la vocación de acercar la Iglesia a la sociedad y al tejido empresarial. Prado ha recordado que las catedrales fueron concebidas como “grandes centros sociales y referentes en la evangelización”, y este proyecto es una forma de recuperar esa función, utilizando el patrimonio como un medio para transmitir el mensaje de la Iglesia. En esta línea, Castro ha destacado la buena acogida de la iniciativa entre empresas e instituciones, que han entendido la necesidad de ser “continuadores de un legado”. Según sus palabras, “no podemos permanecer como meros espectadores”, sino que el patrimonio recibido debe transformarse “para dar vida a otras personas, a otros colectivos, a otras entidades”. Los responsables del proyecto han presentado públicamente las bases para optar a las ayudas, disponibles en la página web de la Catedral de Burgos. El objetivo para este primer año es sumar 100 empresas colaboradoras, con la intención de crecer en el futuro. Además, han extendido una invitación a otras diócesis para adoptar esta idea. “Creemos también que es un modelo que se puede replicar en otros lugares, en otras catedrales”, ha afirmado Prado, destacando que no es un “modelo que tenga copyright” y que es una “magnífica manera de interaccionar con el tejido social”.
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